Este sábado 24 de mayo ha sido un sábado de cambios y me he
dado cuenta de varias cosas. Primero, Piero nos comentó al salón que
cambiaríamos de coordinador; ya no seríamos Daira y yo, sino Edú y Valeria. La
verdad es que me parece bien, así todos tenemos la oportunidad de coordinar. Mi
nuevo grupo sería el de 5to y 6to, con Adrián de coordinador.
Recordando un poco, la idea que yo tenía de ese salón fue
que nunca tuve que entrar porque ellos trabajaban muy bien, y parecía que todos
entendían y eran los más calmados. A pesar de ello, como todo grupo, tenía sus
debilidades, según mis compañeros.
Con respecto a la planificación, me sorprendió muchísimo que
no todos participaban; algunos ni fueron a la reunión si quiera por interés.
Traté de apoyar lo mejor que podía, dando ideas que había podido
recolectar, las cuales observé en clases de profesores reales y de mis
compañeros de distintos grados (Proponer y planificar actividades). Lo que sucedió fue que nos pusimos de acuerdo
con unas fotocopias, las cuales una miss me enseño que se le llamaba “The
Pictionary”. Habíamos conseguido buenas ideas junto a Adrián, pues en la
reunión final solo estuvimos ambos pues
no todos podían, y comprendo, es complicado.
Sucede que se nos dijo que no habría copias, por lo que sugerí dibujar
cuando lleguemos al lugar, para tratar de evitar que el barco se hunda. Todos
estuvieron de acuerdo, lo que me hizo recordar: Ellos no fueron a la reunión,
no están enterados de lo que haríamos y Adrián no va. ¿De qué manera puedo
seguir con este barco navegando? Pues traté de explicarles previamente a todos
lo que haríamos, aunque sentí que me faltó explayarme más.
Ese sábado tuve un problema, mi mamá es quien me iba a ir a ver a
Llanavilla pues tengo un curso extracurricular de inglés apenas finalizaba la actividad. Estaba nerviosa por eso, incluso era algo tarde ya que ese mismo día se
inauguraron las olimpiadas en mi colegio. Adicionalmente, esa sería mi primera
clase y sinceramente sentí que no les había transmitido bien a todos lo que
haríamos, así que no sentí mucho respaldo.
Llegamos a Llanavilla y nos pusimos a dibujar lo acordado.
Esa clase trabajaríamos las letras A, B y C; con vocabulario de cada una en
inglés. Iban llegando los niños y conocí en ese momento a
dos en especial: Juan Carlos y Mariana. Él me hacía recordar a mi hermano, y
por coincidencia ambos tienen el mismo nombre; lo vi tan entusiasmado que me
propuse que, por niños como él, todo debía salir muy bien (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades).
Comenzamos la clase, fue entonces cuando Edú y Valeria llegaron a pasar lista. En mi cabeza estaba el hecho de querer enseñarles, el
que no todos manejaban lo que se había planificado, el que mi mamá vendría por
mí a las 3:15pm y eran las 2:45pm, y de más situaciones importantes. Me di cuenta que perdí los papeles tratando de apurar a los chicos,
y previamente realicé el rol más de jefe que de líder, lo cual es obviamente lo
que no quería hacer.
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Es ahora cuando quiero explayarme más en ese tema; por ejemplo, a Andrea
la mandé a traer sillas pudiendo yo haber realizado esa tarea, a Paloma le pedí
que me ayude a traducir y al final cancelé lo que ella haría porque demandaba
tiempo. Con Valeria pasó que yo le
encomendé encargarse de una de las dinámicas, y como sentí que algo le faltaba, pues la interrumpía constantemente; a José no lo deje participar casi en ningún momento
y eso siguió entre todos mis compañeros de salón. Luego, llegó Daira, quien era
la fotógrafa del día, y al parecer según lo que me dijo Paloma después, me estaba pidiendo que dejara participar a los demás.
Estaba realmente estresada, no sabía qué hacer, en mi cabeza
seguía lo mismo y traté de controlarme lo más que pude; aunque no fue
suficiente. Paloma me reiteraba el hecho de que todos debían colaborar pero
nada entraba en mí, me cerré en quere que la clase saliera bien y tratar de acomodar los tiempos de acuerdo al horario que tenía .
Terminó la clase y me pareció que todos habían entendido
todo, eso fue lo que me dio más satisfacción de todo; incluso José me sugirió
que debería ser profesora, lo cual dudo que sea mi vocación, pero ese detalle
me hizo pensar que lo que había hecho estaba correcto y había salido bien; a pesar de algunos problemas con Luigi, quien era el que se quejaba de la clase diciendo que era aburrida, con quien debería conversar algún día.
Al terminar, traté de comunicarme
con mi mamá, ya que eran las 3:55pm; ella me dijo que lo había hecho a
propósito para darme más tiempo, así que la noticia me alivió mucho.
Por otro lado, retomando el tema de lo que yo identifiqué como
indiferencia por parte de mi grupo, ese día antes de partir a
Llanavilla, Paloma me dijo que no se pudo comunicar con nosotros porque no puede
estar tan pendiente a sus redes sociales; me fastidió que no haya estado pendiente de lo que haríamos y que pusiera como excusa que ella no podía
preguntar ni estar tan metida porque tenía una vida. Por obvios motivos, atiné a responderle que yo también
tenía una, pero que esos niños se merecían lo mejor.
Pude darme cuenta de que parte de mi control se debió a que no tenía la suficiente confianza en mi equipo pues no manejaban el tema del todo. Sentí que todo lo hice yo, también por la
emoción de mi primera vez dentro de un aula. Y es por eso que esa tarde al
llegar a mi casa a las 7pm les pedí disculpa a todos y a la vez les recomendé
mejor planeamiento para poder participar lo mejor posible en algún momento de la clase.
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Hasta ese momento pues todo marchaba bien, los niños que son, desde mi punto de vista, lo más importante, habían entendido y eso me hacía
sentir bien; creí además que el tema del sobre control de la situación que
demostré, lo habían comprendido y eso me quitó un peso de encima; aunque no fue del todo así.
El lunes llegué al colegio y me
encontré con personas desencajadas; que no estaban como las había dejado el
sábado, y en mi interior me pregunté ¿Qué pasó aquí? No comprendí que yo era la
razón de que varias personas estén enojadas.

Paloma me comentó que en el feedback, cuando yo ya me había
ido, se habló de varias cosas, una de ellas, lo que hice yo en Llanavilla. Me
comenzó a explicar todo lo que habían mencionado pero de manera sutil, como un
si pero no. Hasta allí yo sentí que nada había pasado a mayores; hasta que me
tocó hablar un día con toda mi comunidad. Todos estaban fastidiados conmigo por alguna
razón, y es que a ninguno le gustó mi actitud. Mi mundo dio un giro de 360° en
ese instante, ya que creía que lo había hecho bien cuando no era tan así. Había herido
a mis compañeros, y no solo eso, les quité protagonismo. Me comentaron que
Daira se les acerco cuando me había ido y les dijo que como yo hice todo, ellos
no tenían ninguna foto, quedándose así sin evidencias. Fue entonces cuando la situación fue invertida, y solo me quedó disculparme con todos por mi
actitud. Varios me supieron comprender y eso fue, en parte, mi soporte.
En lo que siguió del día no entraba en mi cabeza como las
cosas podrían cambiar tan radical, en menos de dos día. Mi concepto de la clase
del 24 cambió totalmente.
A raíz de ello, hablé con Piero, mi tutor; él me explicó que así como se dieron
puntos negativos hubo puntos a favor. Eso aunque me ayudó un poco, me dejó una
pregunta. Sucede que lo que yo hice ese día básicamente fue lo que hice en
todas las sesiones anteriores; entonces, ¿todo mi trabajo en Llanavilla estuvo mal?
¿Acaso todo mi esfuerzo no sirvió, pues yo al apoyar, opacaba a los demás?
Él me dijo que trataría el tema en esos días, eso aumentó mi tensión. No sabía si podría aguantar tal presión. Ese sábado siguiente, no
quería ir. Sabía que los niños valían oro para mí, pero no les iba a aportar
como hubiera querido. Aun así apoyé otra vez a Adrián, otra vez casi nadie fue;
éramos José, él y yo. Ese mismo día le
pregunté a Andrea que porque no había ido, y que desde mi punto de vista debería
tener más interés. En serio esos niños me importan mucho, y me enfadó eso, me
incomodó. Andrea reaccionó mal, me dijo que no era nadie para decirle que
hacer, sentí que había retrocedido, aunque si quiera me saqué algo que me
oprimía.
Ayer, lunes 02 de junio, una semana y un poco más tratamos
el tema como salón, como Piero me había adelantado. Estaba nerviosa, se
trataron varias situaciones y la mía. Se sintió la tensión y dije lo que tuve
que decir. Mencioné que sentía que Daira, Paloma, Karen y Andrea seguían mal
conmigo por el tema Ciudad de Dios.
Hoy he logrado hablar con Karen, Paloma y Andrea; hemos solucionado
las cosas, la verdad es que espero mucho de ellas ya que sé que pueden
explotarse de la mejor manera con los niños. Como dijo Piero, tienen un gran corazón,
así que eso me alegra. Todavía sigue el tema de Daira pendiente, espero
solucionarlo porque ella no solo es mi compañera sino una amiga mía con la cual
no me gusta tener problemas.
He aprendido mucho de estos días de tensión. Siento que por
algo pasaron las cosas, para hacerme crecer. Sé que me equivoqué, que no soy
perfecta; que hay algunas cosas que me faltan para ser verdaderamente ser una
líder (Considerar las implicancias éticas de sus acciones). Esta vez trataré de bajar más a la cancha, como mencioné al principio,
para darle la oportunidad a los demás. Si el barco se hunde, se hundirá, pero lo
levantaremos juntos. Todos estos días me hacen ser mejor persona, me dan
la oportunidad de conocerme más a fondo, con la humildad que se requiere, y me
ha costado muchísimo; entonces es este el resultado, el cual me deja completamente satisfecha
con el deseo de superarme, mejorando así mi forma de liderar (Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento).