lunes, 1 de diciembre de 2014

Bitácora Nº 12 - Construyendo una columna para la Ciudad de Dios


Desde inicios de bimestre se nos encomendó la complicada tarea de construir una de las columnas de la Ciudad de Dios hecha con tetra packs; y que cuando esta sea expuesta en la noche CdD, el 05 de diciembre, debía sostenerse por sí sola sin caerse. Debo admitir que cuando se nos encomendó la tarea estaba algo confundida pues no tenía la menor idea de cómo lograríamos algo por el estilo; sin embargo, ello supondría que sería todo un reto para 5to E (Emprender nuevos desafíos). Y fue así como dimos inicio a la construcción.

En primer lugar, no podíamos tener una columna de tetra packs sin tetra packs, entonces durante toda una semana y media tuvimos la misión de recolectar la mayor cantidad posible, y logramos el objetivo. Una vez conseguidos, procedimos a diseñar el plano. Una primera muestra fue la que cree con Paola, la presentamos y como siempre fue criticada, sobre como la pegaríamos y si se podría sostener; fue entonces como en medio de todo el barullo Edú se sentó y armó una nueva infraestructura, la cual recibió el visto bueno aunque aun así con ciertas dudas (Proponer y planificar actividades). Una vez que vimos que se podía lograr de manera estable, construyéndola sin emplear pegamento, procedimos a buscar con que unir los “ladrillos”. Fue todo un dilema, pues todos quisimos exponer nuestras ideas, o en sí un grupo contra Andrea y yo quienes habíamos tomado la iniciativa primero. Queríamos hacerlo con silicona y Daira con terokal; sucede que nos peleamos durante toda una tutoría con gritos y todo; y al final se planteó una solución completamente distinta.





Inesperadamente, Piero nos mencionó que si acabábamos la torre para el Agustarte o sea el viernes pasado, se nos daría mayor puntuación; lo cual aumentó la tensión porque debíamos hacerlo en menos tiempo. Cambiando el tema, el material que se usó para unirlo finalmente fue cinta aislante, por Andrea Niño; quien silenciosamente dio su parecer. La verdad es que fuimos construyéndola poco a poco, aunque debo admitir que en la construcción no participé mucho sino hasta el último momento, en el que forramos con un plástico especial y le colocamos las fotos. Recuerdo que al final tuvimos que trabajar bajo presión tan solo unos ocho del salón, pegando lo último y haciendo crecer nuestra torre pues la competencia nos sacaba unos seis pisos de altura (Trabajar en colaboración con otras personas) . Además, el nombre que le habíamos puesto era Espiral: formando la comunidad, pero tuvimos por cambiarlo ya que en el momento quien escribió el título se equivocó y terminó siendo: Un espiral de comunidad.


A pesar de que después de exhibirla se cayó y Piero la tuvo que levantar, ahora solo debemos perfeccionarla y hacer de esta una mejor versión que refleje nuestro esfuerzo. Este proyecto logró unirnos más como salón, pues nos tuvimos que comprometer una vez más con algo que necesitaba más de una mano de obra. Todos colaboramos con nuestra columna y esperamos que sirva para contribuir con la Ciudad de Dios.



lunes, 3 de noviembre de 2014

Bitácora Nº 11 - La última clase de inglés

El sábado 11 de noviembre tuvimos nuestra última sesión de clases en el colegio Santa Rosa de Llanavilla, enseñaríamos inglés por última vez para nuestros pequeños no tan niños de quinto y sexto de primaria. Creo que me llevo una linda experiencia, y muchísimas cosas más que explicaré a lo largo de esta bitácora.

La planificación de esta semana fue increíble, porque como nunca hubo una, y fue más que notable. Propuse hacer el tema del I want to be a... Sucede que mi hermana también estaba abordando ese tema y me pareció uno sencillo para aprender en una clase y además, dinámico para tratar (Proponer y planificar actividades). Decidimos que iniciaríamos con el vocabulario de Jobs, el cual les daría opciones para usar, al tratar el tema central; presentamos los más básicos como doctor, musician, soccer player, los cuales podrían gustar. Luego repartiríamos hojas en las que ellos dibujarían lo que quisieran ser, y abajo colocarían el I want to be a… Después, estaba previsto salir para hacer dinámicas: la primera consistía en un juego parecido al del juguemos en el bosque pero con profesiones, y otro uno de carreras y Jobs. Y finalmente acabaríamos con una entrega de mensajitos en los que agradecíamos todo lo que nos habían enseñado, de cómo tratar a niños no tan niños hasta el hecho de enseñar,  y chocolates.

Llegamos a Llanavilla con las ansias de punta; Piero nos había hablado todo el camino hasta allá de lo importante que sería esa última sesión, recordando además que esta no estaba prevista pero nos la daba como una segunda oportunidad de un buen cierre. Los niños iban llegando y por más que no había ido hacía un buen tiempo para enseñar, pude reconocer algunas caras. En ese transcurso íbamos colocando en pequeñas comunidades las carpetas, y pegamos las flashcards en la pizarra. Noté la presencia de chicas a las cuales jamás había visto, y pues parecían de mi edad, incluso mayores que yo, entonces me pregunté ¿cómo les iba a enseñar? (Emprender nuevos desafíos)

Iniciamos la clase con una breve oración hecha por Valeria Gordillo, quien arrancó también con el vocabulario, pasándome la batuta a mí. Traté de usar el método que me acuerdo mis misses de primaria hacían, el hecho de repetir; luego fue el turno de José, seguido de Valeria Mariño (Trabajar en colaboración con otras personas). Una vez ya captado el tema de Jobs, procedimos a hacer los dibujos con su respectivo I want to be ya previstos; aunque Piero al enterarse que haríamos ese tema nos pidió que hagamos uso del Golden Circle, ¿por qué habían elegido esa profesión? Haciendo alusión a la trascendencia. Gracias a esa dinámica pude conocer a esas chicas que creí imposibles de participar, las cuales me parecían más tímidas y calladas imposibles; fueron ellas las que me demostraron que las apariencias engañan, y que entre ellas pueden ser las más extrovertidas, cuando no hay quien se pueda burlar si dicen algo incorrecto. Conocí a Lucero, quien fue la pequeña excepción, junto a Mayra; porque ellas sí que no querían hablar. Me dio que pensar que en un momento de la clase, cuando por fin conseguía hacer que me diga cosas asintiendo la directora la haya mandado a sacar, enojada. Sentí impotencia de no poder decirle que no estaba haciendo nada malo, que era su forma de ser tímida; ella en cierta forma me hacía acordar a mí hace unos años.

La clase siguió muy bien, usamos el Círculo de Oro (What, How, Why) con todo el salón; habían futuros futbolistas con ganas de llevar a la blanquirroja al mundial, músicos que darían conciertos por todo el mundo, policías que no iban a permitir coimas ni traficantes de droga, hasta una diseñadora de quien dijo que no de modas, porque me dio a entender que cada uno debe elegir su propio estilo. Además, Juan Carlos quería ser un aviador, aunque al principio no quería contarme, pensó que pensaría que es algo trillado; pero le dije que si ese era su sueño pues que debía hacer lo imposible para lograrlo. 

Llegamos a la conclusión de que en todas las profesiones era necesario el inglés, y que con lo mucho o poco que habían aprendido de nosotros, pues esperábamos que los haga mejores personas en su futuro. Sentí esas ganas de hacer de este un país mejor. Después salimos al patio a hacer la dinámica de carreras, pues ya habíamos ocupado el tiempo de hacer la del lobo que estás haciendo. Los vi correr con demasiadas ganas a todos y cada uno de ellos, a las pequeñas tímidas y a los que me decían I don’t entender al inicio del año, a los que eran entusiastas como a los que no querían participar porque les parecía aburrido; todos simplemente en ese momento eran niños, que en unos años ya no serían niños, a los cuales les deseábamos lo mejor en su futuro ahora que conocíamos que querían ser cuando sean grandes.

Según me contaron, el cierre de la clase fue algo emotivo; no pude estar ahí pues tenía academia y me fueron a recoger antes de eso. Me hubiera gustado ir a darles un gran abrazo a mis nuevas amigas, con las cuales no me imaginé conversar al iniciar la clase; a Juan Carlos, quien me hace recordar a mi hermano; a Mariana quien por más fuerte que se aparente, es una niña muy frágil, quien quiere ser veterinaria por cierto; a los revoltosos, en especial a Luigi, quien casi me causa un infarto cuando se cayó corriendo de espaldas; a Mayra, a quien si quiera logré robarle una sonrisa; y a Lucero, con quien me quedé corta de palabras, con quien me hubiera gustado compartir mis ganas de cambiar el mundo y hacer de este uno mejor, con quien identifiqué mi timidez de pequeña, quien posiblemente solo necesitaba que alguien confíe en ella y le diga que por más que se equivoque no éramos quienes para juzgarla, quien fue especial y me alegró el día con solo asentirme diciéndome que sí (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades). La verdad es que todos esos pequeños me enseñaron como sería ser profesora, lo cual está entre mis opciones de lo que quisiera ser, pero que aún no estoy segura; me enseñaron que hay que encontrarle el lado divertido a las cosas; y que si algo me importa pues debo esforzarme hasta conseguirlo. Realmente le encontré un sentido a esta oportunidad que se me dio de mejorar la educación (Participar en actividades y proyectos sobre temas de importancia globalaunque considero que en sí, esta última clase fue un acto de amor.


lunes, 8 de septiembre de 2014

Bitácora Nº 10 - Todavía hay esperanza



Este fin de semana el colegio Santa Rosa de Llanavilla realizó una pollada para poder recaudar fondos ya que hace unas semanas entraron a robar la capilla; es por eso que Daira, Valeria y yo hablamos con Piero para poder ir a apoyar con el evento, puesto que los niños irían y se necesitaba ayuda con las actividades. Además, la banda de nuestro colegio también iría.
Apenas llegamos al colegio, nos pusimos a organizar lo que haríamos; aunque, aún no llegaban los niños. Piero nos dijo que vendría todo el colegio como un sábado común en el que dictábamos clases. Sin embargo, mientras esperábamos, junto a Daira fuimos al patio para poder visionar mejor, porque recordamos que como salón queríamos dejarle algo material al colegio o sino llevar a los pequeños a algún lugar, el cual nunca habían visitado. Fuimos al patio y nos topamos con los jóvenes de la universidad Científica del sur quienes estaban pintando los juegos hechos de llantas que tenían. En ese momento a Daira y a mí nos entraron unas ganas de poder cambiar el mundo, queríamos hacer más con el patio de los niños, nuestros alumnos, y sentimos esa impotencia de no poder lograrlo por completo. Caí en la cuenta de que gracias al proyecto teníamos la oportunidad de quizá no realizar un cambio grande en cuanto a la infraestructura del colegio Santa Rosa de Llanavilla, pero sí de mejorar la calidad de enseñanza del inglés al ir los sábados y dictar clases a todos los grados (Participar en actividades y proyectos sobre temas de importancia global). Gracias a eso mi compromiso con el proyecto aumentó a gran magnitud (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades).

Salimos y el número de niños había aumentado un poco, no era todo el colegio pero si varios pequeños a los que reconocí. Entre ellos estaba Carlitos, a quien solo bastó con pasarle la voz para que me venga a abrazar. Sentí algo especial; un niño me recordaba. Me senté a hablar con él y conversamos, me contó que con las clases que dictábamos le iba bien, y un poco de lo que quería hacer ese sábado. Es por eso que le prometí hablar con él más seguido, tomando en cuenta que él está en el grupo de 3ero y 4to y yo enseño a 5to y 6to.

Después, me topé con un niño quien era uno de los más juguetones del grupo, ese era Juan Carlos. A pesar de que no había hablado mucho con él, le he agarrado un cariño inmenso; creo que eso se debe a que se parece mucho a mi hermano en todo sentido, hasta en nombre.

Traté de jugar con ellos lo más que podía y cuidarlos. No los veía mal, solo que por ser niños se aburrían cada cierto tiempo. Fue entonces cuando varios de los que fuimos a echar una mano pudimos participar de la pollada comiendo algo, ahí la directora nos comenzó  a contar que algunos de los niños tenían problemas psicológicos; al oír eso preferí apartarme del lugar y solo atiné a seguir jugando con ellos. Sé que evadí el tema pero no supe cómo reaccionar ante la noticia, me había agarrado desprevenida.

Este sábado he vuelto a Llanavilla después de más de 
mucho tiempo, y ha sido especial. Logré reencontrarme con los pequeños, con algunos a quienes me gusta decir que conozco y me conocen si quiera un poco más que la última vez que nos vimos; porque cuando los veo a ellos recuerdo que aún hay esperanza para seguir luchando, pero siempre con amor.

domingo, 24 de agosto de 2014

Bitácora Nº 09 - De los errores se aprende

Para este bimestre nuestro proyecto ya no era solo de cuarto E, sino que lo compartiríamos con cuarto D, y enseñaríamos en los salones de Llanavilla. Al principio no quería comprenderlo pero me he propuesto aceptar lo que se viene de la mejor manera. Es por eso que nos reunimos en el corredor de ambos salones para coordinar los nuevos planes con los niños en Llanavilla y explicarles en qué estábamos.


Este sábado estaba con muchas ansias de ver a los niños ya que no los veo desde hace más de dos meses. Les he llegado a agarrar un cariño especial; en especial a un pequeño quien me hace recordar a mi hermano cuando era de su edad. Entonces un día antes me puse a pasar en una hoja todo lo que íbamos a hacer en la clase, le agregue algunas dinámicas para que aprendieran el tema de I like/don't like (Proponer y planificar actividades).

Ese sábado llevé la magic box, algunas imágenes para usarlas de flashcards y varias cosas mas. Entonces, antes de ir a Llanavilla fui a almorzar cerca al colegio. Y paso algo que no me esperé la verdad, llegue cuando el bus ya había salido. La verdad es que quede atónita con ver que el estacionamiento estaba vació.


Solo atiné a llamar a miembros de mi grupo y preguntarles hace cuanto habían salido. Por más que eso había sido unos diez minutos antes, no sabía qué hacer. En ese momento solo pensé en los niños. Me habían dicho que daría gran parte de la clase, y mis compañeros no sabían que hacer en esa parte. Me logré comunicar con Camila, quien daría su primera clase de ingles en Llanavilla, así que le envié a su celular la foto del papel que había escrito el día anterior. Y luego llame al celular de Paloma y le explique la idea de la clase que darían. Me entendió, eso fue lo bueno.

Sinceramente estaba muy triste por no poder estar ahí enseñando porque quería verlos y ver sus sonrisas de emoción; aunque, lo más importante era que tengan la clase (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades).

Gracias a esto, me comprometí a ser mas puntual, a que un compromiso es un compromiso. Sé que fue mi culpa porque la hora de salida era 12.30 y llegue 12.45; por último debí haberme comunicado con Camila antes. De los errores se aprende, y por algo pasan las cosas. Considero que debí ser responsable tanto con mis compañeros como con mis alumnos (Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento).

Lo que sentí el sábado va a estar en mí siempre que me toque enseñar, para que no me vuelva a pasar.



jueves, 3 de julio de 2014

Bitácora Nº 08 - Ejerciendo liderazgo

Últimamente he decidido darle un giro a mi forma de liderar, la cual no era liderar propiamente, a pesar de que había la intención de que fuese. Fue increíble ver cómo gracias a la interdisciplinariedad, logré hallar una buena respuesta en mi clase de empresa y gestión.

Antes de explicar cuál ha sido la experiencia que he tenido, quiero colocar acá algo que mencionó Piero, asesor CAS y además tutor mío, en su clase, lo cual me hizo reflexionar mucho:
“Liderar no significa solucionarle los problemas a la gente; liderar es enseñarle a tu gente a resolver sus problemas”.

Sucede que estábamos en clase de liderazgo empresarial; ya habíamos tocado el tema de bajar a la cancha, que significa no solo delegar desde arriba sino apoyar también abajo. Aprendimos que no existe el liderazgo negativo ni nada por el estilo. Pero esta frase que Piero colocó en la pizarra me hizo inmediatamente relacionarlo con el proyecto Llanavilla.

Traté de preguntarle acerca de eso en clase, y aunque no comprendió demasiado, creo que me respondí por mí misma. Sucede que últimamente no he sido una buena líder, y es que incluso no he liderado, por más de haber tenido la intención de hacerlo. Recordé que llegué al punto de asumir un rol de autoridad o si me iba al otro extremo, me ponía en una actitud muy callada, con temor de decir mis ideas por miedo a que me juzguen y que piensen que me considero la única que puede aportar (Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento).

Sucede que solucionarles los problemas a las personas no demanda nada, ni tiempo ni esfuerzo. Y es que resultó sencillo darle la clase hecha a mis compañeros de proyecto. Me demandó media hora realizar un buen plan por mí misma, y plasmarlo de una forma en la que entendieran fácilmente. No me percaté que haciéndolo, hacía que se acostumbraran a que la clase la planificara yo, o bien Adrián, a tal punto que dejé de oír ideas; ya que, asumía que finalmente me cargaría con la responsabilidad (Considerar las implicancias éticas de sus acciones). No obstante, animarlos a que cooperen resulta costar el triple, hasta más.

Esta semana al oír a Piero me propuse tratar de liderar como se debe (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades). No hacerles el trabajo, a pesar de que quería hacerlo; eso me costó. Este sábado los niños vendrán al colegio, mi colegio, a recibir la clase aquí. Tuvimos unas cuantas conversaciones grupales, por medio de redes sociales, en las que se daban ideas inconcretas, sin aterrizar. Les pedía que dieran las suyas pero que sean ideas que en Llanavilla no se puedan realizar y el resultado fue algo disperso; algunos se quejaron de que no aportaba nada, a pesar de que moría de ganas de hacerlo sabía que era su turno de aportar; y que además todo se podía realizar allá.

Ahí es cuando decidí entrar a tallar más; sin la necesidad de aportarlo todo, sino dando referencias a lo que creía podría ser una buena idea; y resultó como lo esperaba. Probablemente, no dieron las ideas que yo hubiera pensado, pero logré comprender que no hay ideas malas, sino distintas a lo que pueda pensar yo (Proponer y planificar actividades).

Una vez que noté que habían dado su mayor esfuerzo, intervine; junté las ideas de todos para convertir todo en un solo proyecto (Trabajar en colaboración con otras personas). Y hasta lo que sé por ahora, mi liderazgo está en plan de mejora y ha avanzado un uno por ciento.

Sé que me costará muchísimo callarme y escuchar a los demás, me costará más aun el hecho de moverlos para que den sus propias soluciones; solo espero no equivocarme y hacer lo que se supondría haría buen líder. Sé que es posible que trascienda un poquito al hacer que los demás se sientan escuchados, que han valorado sus ideas.

No dejo de lado el hecho de que no supe reaccionar con Andrea y que en un comienzo renegué mucho con ellos; tuve que tomar más conciencia mis errores si quiero mejorar a futuro.

Los pequeños son especiales para mí y realmente quiero darles lo mejor que pueda, pero ahora también de la mejor manera con mi pequeña comunidad. Espero haberlos motivado y los resultados los veré cuando pueda llevar las estrategias a la cancha; y esta vez proponerme no estar en la tribuna.

martes, 3 de junio de 2014

Bitácora Nº 07 - Creciendo

Este sábado 24 de mayo ha sido un sábado de cambios y me he dado cuenta de varias cosas. Primero, Piero nos comentó al salón que cambiaríamos de coordinador; ya no seríamos Daira y yo, sino Edú y Valeria. La verdad es que me parece bien, así todos tenemos la oportunidad de coordinar. Mi nuevo grupo sería el de 5to y 6to, con Adrián de coordinador.

Recordando un poco, la idea que yo tenía de ese salón fue que nunca tuve que entrar porque ellos trabajaban muy bien, y parecía que todos entendían y eran los más calmados. A pesar de ello, como todo grupo, tenía sus debilidades, según mis compañeros.

Con respecto a la planificación, me sorprendió muchísimo que no todos participaban; algunos ni fueron a la reunión si quiera por interés. Traté de apoyar lo mejor que podía, dando ideas que había podido recolectar, las cuales observé en clases de profesores reales y de mis compañeros de distintos grados (Proponer y planificar actividades). Lo que sucedió fue que nos pusimos de acuerdo con unas fotocopias, las cuales una miss me enseño que se le llamaba “The Pictionary”. Habíamos conseguido buenas ideas junto a Adrián, pues en la reunión final  solo estuvimos ambos pues no todos podían, y comprendo, es complicado.

Sucede que se nos dijo que no habría copias, por lo que sugerí dibujar cuando lleguemos al lugar, para tratar de evitar que el barco se hunda. Todos estuvieron de acuerdo, lo que me hizo recordar: Ellos no fueron a la reunión, no están enterados de lo que haríamos y Adrián no va. ¿De qué manera puedo seguir con este barco navegando? Pues traté de explicarles previamente a todos lo que haríamos, aunque sentí que me faltó explayarme más.

Ese sábado tuve un problema, mi mamá es quien me iba a ir a ver a Llanavilla pues tengo un curso extracurricular de inglés apenas finalizaba la actividad. Estaba nerviosa por eso, incluso era algo tarde ya que ese mismo día se inauguraron las olimpiadas en mi colegio. Adicionalmente, esa sería mi primera clase y sinceramente sentí que no les había transmitido bien a todos lo que haríamos, así que no sentí mucho respaldo.

Llegamos a Llanavilla y nos pusimos a dibujar lo acordado. Esa clase trabajaríamos las letras A, B y C; con vocabulario de cada una en inglés. Iban llegando los niños y conocí en ese momento a dos en especial: Juan Carlos y Mariana. Él me hacía recordar a mi hermano, y por coincidencia ambos tienen el mismo nombre; lo vi tan entusiasmado que me propuse que, por niños como él, todo debía salir muy bien (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades).

Comenzamos la clase, fue entonces cuando Edú y Valeria llegaron a pasar lista. En mi cabeza estaba el hecho de querer enseñarles, el que no todos manejaban lo que se había planificado, el que mi mamá vendría por mí a las 3:15pm y eran las 2:45pm, y de más situaciones importantes. Me di cuenta que perdí los papeles tratando de apurar a los chicos, y previamente realicé el rol más de jefe que de líder, lo cual es obviamente lo que no quería hacer.


Es ahora cuando quiero explayarme más en ese tema; por ejemplo, a Andrea la mandé a traer sillas pudiendo yo haber realizado esa tarea, a Paloma le pedí que me ayude a traducir y al final cancelé lo que ella haría porque demandaba tiempo. Con Valeria pasó que yo le encomendé encargarse de una de las dinámicas, y como sentí que algo le faltaba, pues la interrumpía constantemente; a José no lo deje participar casi en ningún momento y eso siguió entre todos mis compañeros de salón. Luego, llegó Daira, quien era la fotógrafa del día, y al parecer según lo que me dijo Paloma después, me estaba pidiendo que dejara participar a los demás.

Estaba realmente estresada, no sabía qué hacer, en mi cabeza seguía lo mismo y traté de controlarme lo más que pude; aunque no fue suficiente. Paloma me reiteraba el hecho de que todos debían colaborar pero nada entraba en mí, me cerré en quere que la clase saliera bien y tratar de acomodar los tiempos de acuerdo al horario que tenía .

Terminó la clase y me pareció que todos habían entendido todo, eso fue lo que me dio más satisfacción de todo; incluso José me sugirió que debería ser profesora, lo cual dudo que sea mi vocación, pero ese detalle me hizo pensar que lo que había hecho estaba correcto y había salido bien; a pesar de algunos problemas con Luigi, quien era el que se quejaba de la clase diciendo que era aburrida, con quien debería conversar algún día.

Al terminar, traté de comunicarme con mi mamá, ya que eran las 3:55pm; ella me dijo que lo había hecho a propósito para darme más tiempo, así que la noticia me alivió mucho.

Por otro lado, retomando el tema de lo que yo identifiqué como indiferencia por parte de mi grupo, ese día antes de partir a Llanavilla, Paloma me dijo que no se pudo comunicar con nosotros porque no puede estar tan pendiente a sus redes sociales; me fastidió que no haya estado pendiente de lo que haríamos y que pusiera como excusa que ella no podía preguntar ni estar tan metida porque tenía una vida. Por obvios motivos, atiné a responderle que yo también tenía una, pero que esos niños se merecían lo mejor.

Pude darme cuenta de que parte de mi control se debió a que no tenía la suficiente confianza en mi equipo pues no manejaban el tema del todo. Sentí que todo lo hice yo, también por la emoción de mi primera vez dentro de un aula. Y es por eso que esa tarde al llegar a mi casa a las 7pm les pedí disculpa a todos y a la vez les recomendé mejor planeamiento para poder participar lo mejor posible en algún momento de la clase.

Hasta ese momento pues todo marchaba bien, los niños que son, desde mi punto de vista, lo más importante, habían entendido y eso me hacía sentir bien; creí además que el tema del sobre control de la situación que demostré, lo habían comprendido y eso me quitó un peso de encima; aunque no fue del todo así.

El lunes llegué al colegio y me encontré con personas desencajadas; que no estaban como las había dejado el sábado, y en mi interior me pregunté ¿Qué pasó aquí? No comprendí que yo era la razón de que varias personas estén enojadas.

Paloma me comentó que en el feedback, cuando yo ya me había ido, se habló de varias cosas, una de ellas, lo que hice yo en Llanavilla. Me comenzó a explicar todo lo que habían mencionado pero de manera sutil, como un si pero no. Hasta allí yo sentí que nada había pasado a mayores; hasta que me tocó hablar un día con toda mi comunidad. Todos estaban fastidiados conmigo por alguna razón, y es que a ninguno le gustó mi actitud. Mi mundo dio un giro de 360° en ese instante, ya que creía que lo había hecho bien cuando no era tan así. Había herido a mis compañeros, y no solo eso, les quité protagonismo. Me comentaron que Daira se les acerco cuando me había ido y les dijo que como yo hice todo, ellos no tenían ninguna foto, quedándose así sin evidencias. Fue entonces cuando la situación fue invertida, y solo me quedó disculparme con todos por mi actitud. Varios me supieron comprender y eso fue, en parte, mi soporte.

En lo que siguió del día no entraba en mi cabeza como las cosas podrían cambiar tan radical, en menos de dos día. Mi concepto de la clase del 24 cambió totalmente.
A raíz de ello, hablé con Piero, mi tutor; él me explicó que así como se dieron puntos negativos hubo puntos a favor. Eso aunque me ayudó un poco, me dejó una pregunta. Sucede que lo que yo hice ese día básicamente fue lo que hice en todas las sesiones anteriores; entonces, ¿todo mi trabajo en Llanavilla estuvo mal? ¿Acaso todo mi esfuerzo no sirvió, pues yo al apoyar, opacaba a los demás?

Él me dijo que trataría el tema en esos días, eso aumentó mi tensión. No sabía si podría aguantar tal presión. Ese sábado siguiente, no quería ir. Sabía que los niños valían oro para mí, pero no les iba a aportar como hubiera querido. Aun así apoyé otra vez a Adrián, otra vez casi nadie fue; éramos José, él y yo.  Ese mismo día le pregunté a Andrea que porque no había ido, y que desde mi punto de vista debería tener más interés. En serio esos niños me importan mucho, y me enfadó eso, me incomodó. Andrea reaccionó mal, me dijo que no era nadie para decirle que hacer, sentí que había retrocedido, aunque si quiera me saqué algo que me oprimía.

Ayer, lunes 02 de junio, una semana y un poco más tratamos el tema como salón, como Piero me había adelantado. Estaba nerviosa, se trataron varias situaciones y la mía. Se sintió la tensión y dije lo que tuve que decir. Mencioné que sentía que Daira, Paloma, Karen y Andrea seguían mal conmigo por el tema Ciudad de Dios.

Hoy he logrado hablar con Karen, Paloma y Andrea; hemos solucionado las cosas, la verdad es que espero mucho de ellas ya que sé que pueden explotarse de la mejor manera con los niños. Como dijo Piero, tienen un gran corazón, así que eso me alegra. Todavía sigue el tema de Daira pendiente, espero solucionarlo porque ella no solo es mi compañera sino una amiga mía con la cual no me gusta tener problemas.

He aprendido mucho de estos días de tensión. Siento que por algo pasaron las cosas, para hacerme crecer. Sé que me equivoqué, que no soy perfecta; que hay algunas cosas que me faltan para ser verdaderamente ser una líder (Considerar las implicancias éticas de sus acciones). Esta vez trataré de bajar más a la cancha, como mencioné al principio, para darle la oportunidad a los demás. Si el barco se hunde, se hundirá, pero lo levantaremos juntos. Todos estos días me hacen ser mejor persona, me dan la oportunidad de conocerme más a fondo, con la humildad que se requiere, y me ha costado muchísimo; entonces es este  el resultado, el cual me deja completamente satisfecha con el deseo de superarme, mejorando así mi forma de liderar (Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento).

domingo, 1 de junio de 2014

Bitácora Nº 06 - Conociendo más a fondo

Volviendo a las bitácoras, hace unas semanas tuve mi tercera experiencia de Ciudad de Dios, tuve varias experiencias con nuevos niños y la verdad es que en esta viví un poco más de cerca una historia.

Esta vez se me hizo un poco tarde, y todos apenas llegaron se dividieron a sus distintos grupos. Decidí ir primero a ver a Inicial, esta vez Nicolle no había ido y la clase estaba a cargo de dos profesores: Aarom y Andrea, los demás eran chicos que decidieron apoyarnos. Los pequeños estaban dispersos, no prestaban mucha atención pero veía que Aarom intentaba captarla. Entré al salón pero para apoyar un poco en una mesa, logré que algunos entendieran las frutas. Sinceramente comprendo que a falta de Nicolle, quien es la que generalmente trabaja más la parte didáctica con ellos, a los chicos les cuesta entender a los profesores.

Después salí del salón en busca de Carlitos, allí ya estaban en clase y pues preferí no interrumpir nada. Simplemente me quedé a fuera observando, en ese momento estaba Karen dando la clase. Quería entrar y apoyar pero no se dio la oportunidad. La verdad es que sentí que los niños no entendían, pero creí que si me metía, a Karen la iba a perjudicar.
Pasé por quinto y sexto de primaria, se veía que aprendían y entendían todo, eso me alivió muchísimo, se veía una planificación previa. Aunque no eran muy dinámicos y faltaban profesores, creí que iban por buen camino.

También pasé por el salón de Valeria, si no me equivoco enseñaba la familia, sus flashcards eran algo pequeñas pero aun así todos la atendían y pues eso fue bueno. Su grupo ha evolucionado mucho en esta semana, porque la anterior vez tuve que ayudar dentro y ahora solo tuve que tomar una foto para su evidencia. Increíble.

Después de pasarme por todos los salones volví a inicial y pues ¡una niña se estaba saliendo de la clase! Eso me puso alerta y me acerqué a averiguar. La niña estaba aburrida según me dijo, así que le pregunté si querría ayudarme a coordinar, siendo mi compañera, ella estaba entusiasta por ello así que me la llevé a ver todos los salones (Trabajar en colaboración con otras personas). A la vez que pasábamos por los salones, ella preguntaba What’s your name? Y le respondían, así practicaba un poco de inglés; o sino preguntaba por los colores que veía.

Terminando las rondas, nos sentamos a conversar. Aunque parezca extraño, no me quería decir su nombre así que le dije que la llamaría Minnie por el polo que llevaba puesto. Me contó que tenía dos hermanos, Kathy y Nando. Su hermano estaba en el salón de Carlitos así que lo fuimos a ver un momento; continuando con su familia, me comentaba que su mamá se llama Ilta, también que le gusta que su mamá cocine causa de pollo. Su fruta favorita es el plátano y el deporte que más disfruta es el fútbol. También tiene dos mascotas, su gato Timmi y su perro Machin. Toda esta información la conseguí por una dinámica que hicimos entre las dos, una especie de entrevista y ella al final me la hizo a mí; por cierto, a ambas nos gusta la causa (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades). Lo que no conseguía comprender era el por qué conmigo en ese momento era más suelta y no se ponía nerviosa ni se quejaba, ¿por qué prefería estar fuera de clase? Y es que seguro el estar en un grupo la incómoda.

Le dije que teníamos que volver para escuchar la clase, y que la acompañaría todo el tiempo; así que aceptó. Llegamos y nos sentamos alejadas, un poco. En uno de esos momentos se distrajo y la comencé a llamar diciéndole ¡Minnie!, fue entonces cuando la pequeña me dijo: Puedes decirme María, aunque Minnie me gusta mucho. Fue especial, porque sentí que entramos en la suficiente confianza como para que la niña que en un inicio ni quería hablar, me dijera su nombre.

En eso me percaté de un pequeñito, él estaba llorando con su mamá a fuera del salón así que con María fuimos a verlo. Su mamá me contó que era nuevo en el colegio, y él que tenía tres añitos. Ahí fue cuando recordé lo que Piero me había comentado, que habría niños nuevos en todo aspecto y que a ellos les debíamos demostrar lo divertido que podría ser asistir. Entonces, le dije a su mami que él podía venir con Mari y yo. Y así fue.

Justo cuando volvimos a entrar, Aarom estaba con Andrea dando un show de títeres y pues los dos chicos que estaban conmigo no querían estar ahí. Si los dejaba y los hacía ver la obra era probable que el bebe llore y María se quiera ir así que trate de llevármelos a una esquina del salón sin interrumpir y jugar algún juego. conseguí vasos descartables, y con un poco de ingenio les dije que podríamos jugar al armado de torres. Generalmente, la que derrumbaba la torre era yo y ellos quienes colocaban las puntas (Proponer y planificar actividades). Así nos pasamos un buen rato hasta que me tuve que ir; pues me venían a recoger.

Antes de irme les dije que la próxima así sea donde esté, trataría de ir a verlos. A María le dejé mi nombre que ella misma escribió en un post-it, y al pequeño los vasos para que juegue en su casa cuando quiera, me gustó mucho que María estuviera de acuerdo con eso. Aunque no parezca, esos pequeños momentos con ambos fueron los más especiales que he podido tener en Llanavilla hasta lo que va de todo lo vivido pues, pude adentrarme más a dos niños de la manera más sencilla posible.

Esa fue una clase en la que, como coordinadora no hice mucho, pues estuve con los dos niños a los que ya mencioné; sé que por alguna razón los conocí y pude compartir un momento con ellos. Espero haber movido si quiera un 1% del pensamiento anti-clases de María, o haber hecho que el pequeño encuentre lo divertido de ir a estudiar a pesar de ser pequeño y no entender mucho (Considerar las implicancias éticas de sus acciones); así que solo me queda la esperanza de volverlos a ver y seguir creciendo con ellos.




domingo, 4 de mayo de 2014

Bitácora Nº 05 - Nuevas experiencias

Retomando las bitácoras las cuales he dejado de lado un poco... Esta fue mi segunda experiencia en Llanavilla… Esta vez no fui a almorzar; preferí quedarme a terminar todo, comer un triple y punto; y conseguí mi objetivo. Y es que los niños se merecen lo mejor, o por lo menos es lo que yo quiero darles. Valió la pena y en esta bitácora lo demostraré.

Esta clase fue particularmente especial, nos ayudaron muchachos ex alumnos del colegio y en mi opinión nos hicieron bastante ayuda, lo precioso fue que en cada salón que los ubiqué dieron su 101% la verdad, fueron precisos ya que faltaban profesores (Trabajar en colaboración con otras personas). Quien lo diría en una clase normal un profesor da la clase, nosotros somos mínimo cuatro, en fin.

Tomé en cuenta todos los errores de nuestra primera vez. Sin embargo, llegamos tarde a nuestra clase, es algo que trataré en lo posible no volver a cometer. Llegamos y lo primero que hice fue ubicar a cada profesor en su respectiva aula, como la anterior vez, me fui fijando en quien necesitaría mi apoyo.

El primer salón que visité fue el de Carlitos, 3ero y 4rto de primaria… Los chicos estaban súper atentos con Valeria, una de los ex alumnos; creo que el hecho de que es más grande funciona. Aunque no le quito el mérito, gracias a que ellano tuve que pasarme más que dos veces por ahí.




Luego fui a inicial, esos pequeños siempre están algo alborotados, son pequeños así que… Es normal. Lo que sí, Nicolle le puso mucho punche ese día, no tuve que intervenir demasiado. Aunque cada pequeño momento que tengo, me gusta enseñar.

Me olvidaba de mencionar que este día también era importante porque el salón que nos acompañaba nunca había ido, no tenían nuestra experiencia de un día. Así que la idea era que nos estarían observando. Éramos modelos ahí.

Volviendo al tema inicial ellos practicaron frutas, me encantó que usaran las frutas en sí para repasar colores y enseñarlas en inglés. Luego, como ya había planeado con Nicolle previamente, hicimos el trencito. Luego de una lluvia de ideas en la biblioteca unos días antes, llegamos a la conclusión de que los niños debían aplicar los conceptos aprendidos en su vida diaria; por lo que, el trencito nos lo facilitaría. La dinámica consistió en guiar a los niños en una columna alrededor del colegio, señalándoles objetos como la bandera, la pared o una maceta; y que pudieran identificar los colores tanto en español como en inglés.  (Proponer y planificar actividades). Todos los niños estaban súper entusiasmados, y rápidamente se ordenaron para hacerlo. Nicolle y yo dirigimos esa actividad las dos juntas. Pero al momento de preguntarles y decirles ¡Hey! ¡una mesa! ¿De qué color es esta mesa? Y que todos me respondan gritando súper fuerte: ¡Red!, me emocionó; y más aún, que ellos se emocionaran conmigo era mágico. Nunca me había sentido así en ninguna exposición que haya tenido en el colegio, pero el no tener pánico escénico me ayudó a llegar a ellos (Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento). Al finalizar esa actividad, salí del salón en busca de otro.


Llegué al salón de 5to y 6to, los más grandes, quienes por el hecho de ser mayores, son más tranquilos. No demoré allí mucho, fue en ese momento cuando solo me paré en la ventana a ver la clase, sin darla ni entrar, solo la vi; y fue extraño, extrañamente lindo. Consideré que si entraba hubiera hecho que se distraigan, llamando la atención; y caí en la cuenta de que el objetivo era enseñarles, no que enfoquen su atención en mí (Considerar las implicancias éticas de sus acciones).

Después, fui a un salón en el que nunca había estado; a penas llegué vi a Valeria y Gerald tratando de llamar su atención, pero no lo lograban. En ese momento pensé en lo de hace un momento, ¿entrar o no entrar?, dejar que sigan ellos o apoyar. Finalmente, decidí ingresar y preguntarle a Valeria si podía ayudar y me dejo. Entonces, al entrar les dije: ¡Hi everybody!, recuerdo que fue eso porque un niño me pregunto que significaba y les dije a todos que era un saludo; junto a Valeria salimos y volvimos a entrar y dije lo mismo solo que esta vez, ellos respondieron igual; quizá con algo de errores de pronunciación, pero me sorprendió que a pesar de que no se los había enseñado, lo aprendieron. Continué con un juego con los colores que Gerald y Valeria habían enseñado: red, yellow, green y blue. La idea era que si yo decía yellow, todos se ponían de pie; y si decía green se sentaban. Lo probé por un par de veces, al inició no captaban mucho la idea, así que tuve que comenzar a saltar y a hacer todo a la vez, a moverme mucho, y eso terminó funcionando. Pude notar también la presencia de los chicos de 4to B y le dejé la batuta a Valeria para qué siga con eso. Cuando ya tenían la dinámica aprendida, propuse que al decir "red" debían levantar los brazos al aire y si decía "blue" debían bajarlos. Igual funcionó. Luego de eso, Valeria prosiguió con ellos, mientras iba a ver a los chicos de inicial. Pude darme cuenta cuando iba camino al otro salón que las dinámicas comenzaban a volverse mi punto fuerte (Desarrollar nuevas habilidades).



Llegué y fue increíble, todo bajo control. Todos coloreando cuadernos con hojas impresas pegadas. Todos avanzando muy bien. Sentí orgullo por Nicolle, Aarom, Fabrizio, Sergio y Andrea; en verdad lo estaban llevando por buen camino a pesar de que los pequeños suelen ser difíciles.

Saliendo de inicial, volví a ver cómo iban con Valeria y los demás, y seguían muy bien, me contaron que habían hecho lo que les sugerí, ir afuera y hacer competencias para aprender; aunque me llamó la atención nuevamente Carlitos, volvió a estar triste de nuevo… Lo saqué un momento no sé sentí que debía hablar con él, si estaba así a dentro no aprendería nada. Me contó varias cosas que sinceramente me demostraban que iniciaba a confiar en mí. Tiene dos hermanos que también estudian ahí, Lucía y Persi, quienes no he tenido el placer de conocer. Esto es increíble, no creí que como coordinadora me pudiera pegar a un pequeño, conocerlo y así poder quizá apoyarlo (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades).

Y ahí finalizan todos, terminamos el día y me tuve que ir temprano… A penas terminaba la clase fueron a verme pues tenía un compromiso saliendo del colegio en Llanavilla. Pero me gustó ese día. Me puso algo triste no saber de Ángela, la niña que no estudiaba en el colegio. Sin embargo, pude ver a Angélica… Llevaba un bonito vestido de flores (Ella aparece en una de las fotos, con una pera en la cara).

Puedo concluir que este día en Ciudad de Dios la pasé muy bien, me inspira a volver a ir y seguir regalando sonrisas y recibirlas, y puedo comprobar que no necesitas mucho para ayudar solo amor y muchas ganas.


domingo, 6 de abril de 2014

Bitácora Nº 04 - Primera experiencia

Ayer, 05 de abril, tuvimos como salón nuestra primera experiencia Ciudad de Dios en acción; y, la verdad es que casi nada fue como me lo esperaba… ¡Fue mejor!

Sucedió que me retrasé al subir al bus; por lo que, estaba muy nerviosa. Yo era coordinadora, debía organizarlos y tener todo listo; ya que, en ese momento, me dijeron que nosotros, 4to E, comenzaríamos (Trabajar en colaboración con otras personas). Primero, tuve que recolectar permisos; y, con eso me percaté que tres de los chicos no subieron al bus. Me preocupé porque sus grupos los necesitaban; así que, hice todo lo posible por ubicarlos. Finalmente, me dijeron que los llevaba el papá de Fabrizio, uno de los que no subieron, así que se bajo la tensión. Pasado eso, surgió un imprevisto, así que me dispuse a plantearlo en el transcurso.

Ya que yo no pertenecía a ninguno de los grupos al igual que Daira, entonces, ¿qué iba a hacer yo? No me podía quedar mirándolos a todos. Entonces planteé mi estrategia. Tendría que estar en los dos salones de los más grandes: el de Elías y el de Adrián. Sí, eso haría. Pero la táctica fue distinta.

Llegamos al colegio y nos recibieron con una bienvenida. Nos presentaron como sus nuevos hermanos mayores, eso para mí fue una señal muy grande de responsabilidad para con ellos. Fue ahí cuando mencionaron que primero llevarían clases de inglés. Sinceramente, no podría explicar cómo me sentía. No sabía a dónde ir al inicio así que me fui primero con Elías. Él primero hizo una ronda y quiso comenzar con las presentaciones, pero recordé que también debía ver cómo iba Adrián así que no pude presentarme. Llegué con Adrián y Valeria, quienes estaban iniciando muy bien; particularmente me gustó que les explicaran por qué estábamos ahí, que no era por casualidad.

Terminé con ellos y decidí dirigirme al salón de Elías. Entré, y todos ya estaban ahí sentaditos. Entonces me fui a la parte del fondo y un niño me preguntó quién era y qué hacía ahí y yo le dije que no iba a enseñar exactamente. Entonces, me dijo que igual debería presentarme y ponerme mi nombre en el pecho, y eso hice. Me mantuve atrás, como bien me había dicho Piero que hiciera, mi misión era mantener a los grupos tranquilos y sin estrés.

Elías comenzó con la primera dinámica, la de presentación y escribió en la pizarra: “My name is______ and I’m __ years old”. Les hizo decir eso a todos pero nadie entendió que era… Entonces le dije que debía decirles a qué se refería, y así lo hizo. Pasó que ellos entendieron pero lo de la edad los confundía; además que no todos sabían números: A raíz de eso, y al notar que algunos niños se incomodaban al no entender del todo, le dije a Elías para cambiar la estrategia y el aceptó a poner solo el nombre (Considerar las implicancias éticas de sus acciones)
. Cuando vi que todo estaba bajo control fui al salón donde estaba Vale, Paloma y Adrián, ellos iban muy bien así que no me quedé mucho tiempo. 

Volví con Elías y me percaté que todos estaban adelante y les dije: deben repartirse por todo el salón y lo hicieron. Es ahí, cuando en medio de las encuestas, me percaté de Carlos. Le dije a Elías que uno de sus chicos estaba cabizbajo y triste, pero él me dijo que me encargue yo porque él no sabía que hacer. Me acerqué y le pregunté por su nombre. Me respondió Carlos pero preferí decirle Carlitos, para entrar en confianza. Me dijo que sus amigos lo fastidiaban llamándolo llorón y yo en ese momento recordé cuando fastidio a mi hermano, no como llorón, pero parecido. Le dije que él debía demostrarles que no lo es poniéndose mejor, no tenía por qué estar triste, porque hay muchas personas que lo quieren ver feliz, como yo; le di una de mis paletas (las que usaba para ir midiéndoles el tiempo a cada salón). Le dije que él me ayudaría viendo por la ventana mis paletas cada vez que pase. Me sentí bien al poder animarlo (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades).



Seguí así mucho tiempo pero luego noté que el grupo de inicial estaba sin Daira, y cuando entré, todos estaban súper dispersos. Entonces le pregunté a Nicolle que si podía ayudar y ahí mismo cree una dinámica nueva para que todos nos presten atención. Comencé a lanzar pelotas de distintos colores (los cuales habían aprendido en inglés). Todos comenzaron a buscarlas y todo. Me emocioné, mi dinámica había resultado (Adquir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento). Es ahí cuando le dije a Nicolle que siguiera ella y fui con Valeria. En verdad, los vi tan tranquilos que no duré mucho allí. En seguida fui con Elías, y me puse media mal al ver a Carlitos cabizbajo de nuevo. Recordé lo de las paletas y me percaté que faltaba muy poco, era el momento. Comencé a pasarle la voz y él lo notó, comenzó a mejorar y hasta sonrió, eso me conmovió. Le dije que debía ayudarme y que debía estar feliz. Es ahí cuando entré y le conté lo de mi hermano y él me dijo que estaría bien; en mi interior aprendí a no fastidiar tanto a mi hermano. Salí del salón y volví a ver a los peques de inicial.



Ellos ya habían terminado pero no podían irse hasta que sus mamás volvieran por ellos. Seríamos niñeros un momento, dejando un poco el inglés de lado. Nicole les dio globos a todos, de los colores que habían aprendido, mientras Fabrizio le ponía nombre a cada uno. Todos se dispersaron de nuevo. No obstante, ahora era más fácil porque no había que seguir una clase, o eso creí. En una de esas, unas niñas se pelearon por un globo, una se quedó con este y la otra comenzó a llorar. Angélica estaba mal y yo traté de ayudarla.  Les dije a mis compañeros que me ayudaran con uno para ella y aceptaron. Se tranquilizó y regresó con Nicolle. En eso noté que había dos peques con Aarom, y por jugar, grité con Nicolle, ¡todos abracen a Aarom!; increíblemente, lo hicieron. Me divertí en ese momento, es ahí cuando saco mi cámara y les tomé foto. 


Angélica la vio y le dije que si quería me podía ayudar con la foto y me dijo que ella quería tomarme una a mí. Yo acepté con gusto. La foto salió algo borrosa pero luego le mencioné que también nos podíamos tomar mirándonos y cuando lo vio me dijo ¡un espejo! Y yo, hay que sonreír y tomamos una. Luego hice una mueca y me imitó, fue muy divertido, parece que no suele tomarse fotos pero no importó, en ese momento, ella era la fotógrafa profesional. 

Después de las fotos noté que había una niña en la ventana. Así que me acerqué a ella. Ángela era tímida, me contó que ella no estudiaba en ese colegio pero estaba ahí por un hermanito. La invité a pasar y conversamos un rato, fue especial.

Salí del salón y me encontré con Carlitos, el en vez de estar en su salón estaba afuera. Entonces grité para que me escuchara ¡Carlitos! Elías y Gonzalo que estaban a su lado me dijeron que me callara y me fuera, pero no hice caso; él estaba mal y quería ayudarlo como antes. Llegue y lo cargué, conseguí animarlo con voz de bebé, que a él le divertía. Entonces en medio de eso, Gonzalo le dijo que le invitaría un helado, el aceptó feliz y fue con ellos. Sentí algo raro, pero recordé que lo importante era hacerle bien.

Dejando a Carlitos, fui con los chicos de mi salón, todos compartían experiencias y me dio mucho gusto poder apoyar. Rodrigo mencionó que pudo llegar a Carlitos, recordé que le había dicho que vaya a conocerlos más y lo logró. Luego Valeria habló de Luigui, recuerdo que él llegó tarde así que fui por una silla para él; ella también consiguió el vínculo. Y así pasó con distintos casos; y, a pesar de no ser mencionada, me sentí alagada, ya que logré ayudarlos detrás del telón (Emprender nuevos desafíos).

Volví al salón de inicial y me percaté que un niño había regresado; es decir, ya se había ido con su mamá, yo misma me despedí de él, aunque al parecer volvió ya que ahí estaba. Todos lo trataban de llevar con su mami y nada. Entonces le pregunté que por qué había vuelto y me dijo que le había gustado. Fue ahí cuando lo levanté y le dije: Valentín, tienes nombre de valiente, así de súper héroe ¿sabes? Hoy serás superman (recordé que cuando se había ido por primera vez su mami me había dicho que él amaba a los súper héroes) Le pedí a Aarom que lo cargue como si volara. El se reía sin parar. Después de eso, logre convencerlo para que su mamá no se enojara.

Era hora de irnos pero fuera de las fotos en acción quise tomarme una con Carlitos, le dije algo: No importa que los chicos te molesten, debes estar bien, el objetivo no está en demostrarles nada, sino en que estés bien. Eso era lo más importante, y que podía contar conmigo la próxima vez que nos veamos. Me prometió “por la garrita” que llevaría la paleta la próxima clase.

Ya me estaba yendo al bus cuando volví a ver a Ángela, la niña que no estaba en el colegio, me acerqué y recordé que me vio tomándome una foto antes con Angélica y le pregunté si no podíamos tomar una. Aceptó y fue muy lindo. Le pregunté que si la próxima vez nos podría dar consejos con los de inicial, por su hermano, y aceptó.






Todo esto fue muy hermoso, lo viví de verdad. Pero mucho antes de ir, había ido a la capilla del colegio después de la catequesis de confirmación. Le pedí al señor que me ayudara, para ese entonces no sabía quá haría ahí. Le pedí por todos: los niños, profesores, por las clases, para que todo salga bien. Todo estaba hecho, me había esforzado como si todo dependiera de mi, pero finalmente le pedí como si todo dependiera de él. 

Y así fue.

Nota: Por el hecho de que no estuve en un mismo lugar mucho tiempo, no tuve muchas fotos en acción, salvo una pero no la consideré porque no le encontré un buen significado.