domingo, 1 de junio de 2014

Bitácora Nº 06 - Conociendo más a fondo

Volviendo a las bitácoras, hace unas semanas tuve mi tercera experiencia de Ciudad de Dios, tuve varias experiencias con nuevos niños y la verdad es que en esta viví un poco más de cerca una historia.

Esta vez se me hizo un poco tarde, y todos apenas llegaron se dividieron a sus distintos grupos. Decidí ir primero a ver a Inicial, esta vez Nicolle no había ido y la clase estaba a cargo de dos profesores: Aarom y Andrea, los demás eran chicos que decidieron apoyarnos. Los pequeños estaban dispersos, no prestaban mucha atención pero veía que Aarom intentaba captarla. Entré al salón pero para apoyar un poco en una mesa, logré que algunos entendieran las frutas. Sinceramente comprendo que a falta de Nicolle, quien es la que generalmente trabaja más la parte didáctica con ellos, a los chicos les cuesta entender a los profesores.

Después salí del salón en busca de Carlitos, allí ya estaban en clase y pues preferí no interrumpir nada. Simplemente me quedé a fuera observando, en ese momento estaba Karen dando la clase. Quería entrar y apoyar pero no se dio la oportunidad. La verdad es que sentí que los niños no entendían, pero creí que si me metía, a Karen la iba a perjudicar.
Pasé por quinto y sexto de primaria, se veía que aprendían y entendían todo, eso me alivió muchísimo, se veía una planificación previa. Aunque no eran muy dinámicos y faltaban profesores, creí que iban por buen camino.

También pasé por el salón de Valeria, si no me equivoco enseñaba la familia, sus flashcards eran algo pequeñas pero aun así todos la atendían y pues eso fue bueno. Su grupo ha evolucionado mucho en esta semana, porque la anterior vez tuve que ayudar dentro y ahora solo tuve que tomar una foto para su evidencia. Increíble.

Después de pasarme por todos los salones volví a inicial y pues ¡una niña se estaba saliendo de la clase! Eso me puso alerta y me acerqué a averiguar. La niña estaba aburrida según me dijo, así que le pregunté si querría ayudarme a coordinar, siendo mi compañera, ella estaba entusiasta por ello así que me la llevé a ver todos los salones (Trabajar en colaboración con otras personas). A la vez que pasábamos por los salones, ella preguntaba What’s your name? Y le respondían, así practicaba un poco de inglés; o sino preguntaba por los colores que veía.

Terminando las rondas, nos sentamos a conversar. Aunque parezca extraño, no me quería decir su nombre así que le dije que la llamaría Minnie por el polo que llevaba puesto. Me contó que tenía dos hermanos, Kathy y Nando. Su hermano estaba en el salón de Carlitos así que lo fuimos a ver un momento; continuando con su familia, me comentaba que su mamá se llama Ilta, también que le gusta que su mamá cocine causa de pollo. Su fruta favorita es el plátano y el deporte que más disfruta es el fútbol. También tiene dos mascotas, su gato Timmi y su perro Machin. Toda esta información la conseguí por una dinámica que hicimos entre las dos, una especie de entrevista y ella al final me la hizo a mí; por cierto, a ambas nos gusta la causa (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades). Lo que no conseguía comprender era el por qué conmigo en ese momento era más suelta y no se ponía nerviosa ni se quejaba, ¿por qué prefería estar fuera de clase? Y es que seguro el estar en un grupo la incómoda.

Le dije que teníamos que volver para escuchar la clase, y que la acompañaría todo el tiempo; así que aceptó. Llegamos y nos sentamos alejadas, un poco. En uno de esos momentos se distrajo y la comencé a llamar diciéndole ¡Minnie!, fue entonces cuando la pequeña me dijo: Puedes decirme María, aunque Minnie me gusta mucho. Fue especial, porque sentí que entramos en la suficiente confianza como para que la niña que en un inicio ni quería hablar, me dijera su nombre.

En eso me percaté de un pequeñito, él estaba llorando con su mamá a fuera del salón así que con María fuimos a verlo. Su mamá me contó que era nuevo en el colegio, y él que tenía tres añitos. Ahí fue cuando recordé lo que Piero me había comentado, que habría niños nuevos en todo aspecto y que a ellos les debíamos demostrar lo divertido que podría ser asistir. Entonces, le dije a su mami que él podía venir con Mari y yo. Y así fue.

Justo cuando volvimos a entrar, Aarom estaba con Andrea dando un show de títeres y pues los dos chicos que estaban conmigo no querían estar ahí. Si los dejaba y los hacía ver la obra era probable que el bebe llore y María se quiera ir así que trate de llevármelos a una esquina del salón sin interrumpir y jugar algún juego. conseguí vasos descartables, y con un poco de ingenio les dije que podríamos jugar al armado de torres. Generalmente, la que derrumbaba la torre era yo y ellos quienes colocaban las puntas (Proponer y planificar actividades). Así nos pasamos un buen rato hasta que me tuve que ir; pues me venían a recoger.

Antes de irme les dije que la próxima así sea donde esté, trataría de ir a verlos. A María le dejé mi nombre que ella misma escribió en un post-it, y al pequeño los vasos para que juegue en su casa cuando quiera, me gustó mucho que María estuviera de acuerdo con eso. Aunque no parezca, esos pequeños momentos con ambos fueron los más especiales que he podido tener en Llanavilla hasta lo que va de todo lo vivido pues, pude adentrarme más a dos niños de la manera más sencilla posible.

Esa fue una clase en la que, como coordinadora no hice mucho, pues estuve con los dos niños a los que ya mencioné; sé que por alguna razón los conocí y pude compartir un momento con ellos. Espero haber movido si quiera un 1% del pensamiento anti-clases de María, o haber hecho que el pequeño encuentre lo divertido de ir a estudiar a pesar de ser pequeño y no entender mucho (Considerar las implicancias éticas de sus acciones); así que solo me queda la esperanza de volverlos a ver y seguir creciendo con ellos.




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