martes, 3 de junio de 2014

Bitácora Nº 07 - Creciendo

Este sábado 24 de mayo ha sido un sábado de cambios y me he dado cuenta de varias cosas. Primero, Piero nos comentó al salón que cambiaríamos de coordinador; ya no seríamos Daira y yo, sino Edú y Valeria. La verdad es que me parece bien, así todos tenemos la oportunidad de coordinar. Mi nuevo grupo sería el de 5to y 6to, con Adrián de coordinador.

Recordando un poco, la idea que yo tenía de ese salón fue que nunca tuve que entrar porque ellos trabajaban muy bien, y parecía que todos entendían y eran los más calmados. A pesar de ello, como todo grupo, tenía sus debilidades, según mis compañeros.

Con respecto a la planificación, me sorprendió muchísimo que no todos participaban; algunos ni fueron a la reunión si quiera por interés. Traté de apoyar lo mejor que podía, dando ideas que había podido recolectar, las cuales observé en clases de profesores reales y de mis compañeros de distintos grados (Proponer y planificar actividades). Lo que sucedió fue que nos pusimos de acuerdo con unas fotocopias, las cuales una miss me enseño que se le llamaba “The Pictionary”. Habíamos conseguido buenas ideas junto a Adrián, pues en la reunión final  solo estuvimos ambos pues no todos podían, y comprendo, es complicado.

Sucede que se nos dijo que no habría copias, por lo que sugerí dibujar cuando lleguemos al lugar, para tratar de evitar que el barco se hunda. Todos estuvieron de acuerdo, lo que me hizo recordar: Ellos no fueron a la reunión, no están enterados de lo que haríamos y Adrián no va. ¿De qué manera puedo seguir con este barco navegando? Pues traté de explicarles previamente a todos lo que haríamos, aunque sentí que me faltó explayarme más.

Ese sábado tuve un problema, mi mamá es quien me iba a ir a ver a Llanavilla pues tengo un curso extracurricular de inglés apenas finalizaba la actividad. Estaba nerviosa por eso, incluso era algo tarde ya que ese mismo día se inauguraron las olimpiadas en mi colegio. Adicionalmente, esa sería mi primera clase y sinceramente sentí que no les había transmitido bien a todos lo que haríamos, así que no sentí mucho respaldo.

Llegamos a Llanavilla y nos pusimos a dibujar lo acordado. Esa clase trabajaríamos las letras A, B y C; con vocabulario de cada una en inglés. Iban llegando los niños y conocí en ese momento a dos en especial: Juan Carlos y Mariana. Él me hacía recordar a mi hermano, y por coincidencia ambos tienen el mismo nombre; lo vi tan entusiasmado que me propuse que, por niños como él, todo debía salir muy bien (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades).

Comenzamos la clase, fue entonces cuando Edú y Valeria llegaron a pasar lista. En mi cabeza estaba el hecho de querer enseñarles, el que no todos manejaban lo que se había planificado, el que mi mamá vendría por mí a las 3:15pm y eran las 2:45pm, y de más situaciones importantes. Me di cuenta que perdí los papeles tratando de apurar a los chicos, y previamente realicé el rol más de jefe que de líder, lo cual es obviamente lo que no quería hacer.


Es ahora cuando quiero explayarme más en ese tema; por ejemplo, a Andrea la mandé a traer sillas pudiendo yo haber realizado esa tarea, a Paloma le pedí que me ayude a traducir y al final cancelé lo que ella haría porque demandaba tiempo. Con Valeria pasó que yo le encomendé encargarse de una de las dinámicas, y como sentí que algo le faltaba, pues la interrumpía constantemente; a José no lo deje participar casi en ningún momento y eso siguió entre todos mis compañeros de salón. Luego, llegó Daira, quien era la fotógrafa del día, y al parecer según lo que me dijo Paloma después, me estaba pidiendo que dejara participar a los demás.

Estaba realmente estresada, no sabía qué hacer, en mi cabeza seguía lo mismo y traté de controlarme lo más que pude; aunque no fue suficiente. Paloma me reiteraba el hecho de que todos debían colaborar pero nada entraba en mí, me cerré en quere que la clase saliera bien y tratar de acomodar los tiempos de acuerdo al horario que tenía .

Terminó la clase y me pareció que todos habían entendido todo, eso fue lo que me dio más satisfacción de todo; incluso José me sugirió que debería ser profesora, lo cual dudo que sea mi vocación, pero ese detalle me hizo pensar que lo que había hecho estaba correcto y había salido bien; a pesar de algunos problemas con Luigi, quien era el que se quejaba de la clase diciendo que era aburrida, con quien debería conversar algún día.

Al terminar, traté de comunicarme con mi mamá, ya que eran las 3:55pm; ella me dijo que lo había hecho a propósito para darme más tiempo, así que la noticia me alivió mucho.

Por otro lado, retomando el tema de lo que yo identifiqué como indiferencia por parte de mi grupo, ese día antes de partir a Llanavilla, Paloma me dijo que no se pudo comunicar con nosotros porque no puede estar tan pendiente a sus redes sociales; me fastidió que no haya estado pendiente de lo que haríamos y que pusiera como excusa que ella no podía preguntar ni estar tan metida porque tenía una vida. Por obvios motivos, atiné a responderle que yo también tenía una, pero que esos niños se merecían lo mejor.

Pude darme cuenta de que parte de mi control se debió a que no tenía la suficiente confianza en mi equipo pues no manejaban el tema del todo. Sentí que todo lo hice yo, también por la emoción de mi primera vez dentro de un aula. Y es por eso que esa tarde al llegar a mi casa a las 7pm les pedí disculpa a todos y a la vez les recomendé mejor planeamiento para poder participar lo mejor posible en algún momento de la clase.

Hasta ese momento pues todo marchaba bien, los niños que son, desde mi punto de vista, lo más importante, habían entendido y eso me hacía sentir bien; creí además que el tema del sobre control de la situación que demostré, lo habían comprendido y eso me quitó un peso de encima; aunque no fue del todo así.

El lunes llegué al colegio y me encontré con personas desencajadas; que no estaban como las había dejado el sábado, y en mi interior me pregunté ¿Qué pasó aquí? No comprendí que yo era la razón de que varias personas estén enojadas.

Paloma me comentó que en el feedback, cuando yo ya me había ido, se habló de varias cosas, una de ellas, lo que hice yo en Llanavilla. Me comenzó a explicar todo lo que habían mencionado pero de manera sutil, como un si pero no. Hasta allí yo sentí que nada había pasado a mayores; hasta que me tocó hablar un día con toda mi comunidad. Todos estaban fastidiados conmigo por alguna razón, y es que a ninguno le gustó mi actitud. Mi mundo dio un giro de 360° en ese instante, ya que creía que lo había hecho bien cuando no era tan así. Había herido a mis compañeros, y no solo eso, les quité protagonismo. Me comentaron que Daira se les acerco cuando me había ido y les dijo que como yo hice todo, ellos no tenían ninguna foto, quedándose así sin evidencias. Fue entonces cuando la situación fue invertida, y solo me quedó disculparme con todos por mi actitud. Varios me supieron comprender y eso fue, en parte, mi soporte.

En lo que siguió del día no entraba en mi cabeza como las cosas podrían cambiar tan radical, en menos de dos día. Mi concepto de la clase del 24 cambió totalmente.
A raíz de ello, hablé con Piero, mi tutor; él me explicó que así como se dieron puntos negativos hubo puntos a favor. Eso aunque me ayudó un poco, me dejó una pregunta. Sucede que lo que yo hice ese día básicamente fue lo que hice en todas las sesiones anteriores; entonces, ¿todo mi trabajo en Llanavilla estuvo mal? ¿Acaso todo mi esfuerzo no sirvió, pues yo al apoyar, opacaba a los demás?

Él me dijo que trataría el tema en esos días, eso aumentó mi tensión. No sabía si podría aguantar tal presión. Ese sábado siguiente, no quería ir. Sabía que los niños valían oro para mí, pero no les iba a aportar como hubiera querido. Aun así apoyé otra vez a Adrián, otra vez casi nadie fue; éramos José, él y yo.  Ese mismo día le pregunté a Andrea que porque no había ido, y que desde mi punto de vista debería tener más interés. En serio esos niños me importan mucho, y me enfadó eso, me incomodó. Andrea reaccionó mal, me dijo que no era nadie para decirle que hacer, sentí que había retrocedido, aunque si quiera me saqué algo que me oprimía.

Ayer, lunes 02 de junio, una semana y un poco más tratamos el tema como salón, como Piero me había adelantado. Estaba nerviosa, se trataron varias situaciones y la mía. Se sintió la tensión y dije lo que tuve que decir. Mencioné que sentía que Daira, Paloma, Karen y Andrea seguían mal conmigo por el tema Ciudad de Dios.

Hoy he logrado hablar con Karen, Paloma y Andrea; hemos solucionado las cosas, la verdad es que espero mucho de ellas ya que sé que pueden explotarse de la mejor manera con los niños. Como dijo Piero, tienen un gran corazón, así que eso me alegra. Todavía sigue el tema de Daira pendiente, espero solucionarlo porque ella no solo es mi compañera sino una amiga mía con la cual no me gusta tener problemas.

He aprendido mucho de estos días de tensión. Siento que por algo pasaron las cosas, para hacerme crecer. Sé que me equivoqué, que no soy perfecta; que hay algunas cosas que me faltan para ser verdaderamente ser una líder (Considerar las implicancias éticas de sus acciones). Esta vez trataré de bajar más a la cancha, como mencioné al principio, para darle la oportunidad a los demás. Si el barco se hunde, se hundirá, pero lo levantaremos juntos. Todos estos días me hacen ser mejor persona, me dan la oportunidad de conocerme más a fondo, con la humildad que se requiere, y me ha costado muchísimo; entonces es este  el resultado, el cual me deja completamente satisfecha con el deseo de superarme, mejorando así mi forma de liderar (Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento).

domingo, 1 de junio de 2014

Bitácora Nº 06 - Conociendo más a fondo

Volviendo a las bitácoras, hace unas semanas tuve mi tercera experiencia de Ciudad de Dios, tuve varias experiencias con nuevos niños y la verdad es que en esta viví un poco más de cerca una historia.

Esta vez se me hizo un poco tarde, y todos apenas llegaron se dividieron a sus distintos grupos. Decidí ir primero a ver a Inicial, esta vez Nicolle no había ido y la clase estaba a cargo de dos profesores: Aarom y Andrea, los demás eran chicos que decidieron apoyarnos. Los pequeños estaban dispersos, no prestaban mucha atención pero veía que Aarom intentaba captarla. Entré al salón pero para apoyar un poco en una mesa, logré que algunos entendieran las frutas. Sinceramente comprendo que a falta de Nicolle, quien es la que generalmente trabaja más la parte didáctica con ellos, a los chicos les cuesta entender a los profesores.

Después salí del salón en busca de Carlitos, allí ya estaban en clase y pues preferí no interrumpir nada. Simplemente me quedé a fuera observando, en ese momento estaba Karen dando la clase. Quería entrar y apoyar pero no se dio la oportunidad. La verdad es que sentí que los niños no entendían, pero creí que si me metía, a Karen la iba a perjudicar.
Pasé por quinto y sexto de primaria, se veía que aprendían y entendían todo, eso me alivió muchísimo, se veía una planificación previa. Aunque no eran muy dinámicos y faltaban profesores, creí que iban por buen camino.

También pasé por el salón de Valeria, si no me equivoco enseñaba la familia, sus flashcards eran algo pequeñas pero aun así todos la atendían y pues eso fue bueno. Su grupo ha evolucionado mucho en esta semana, porque la anterior vez tuve que ayudar dentro y ahora solo tuve que tomar una foto para su evidencia. Increíble.

Después de pasarme por todos los salones volví a inicial y pues ¡una niña se estaba saliendo de la clase! Eso me puso alerta y me acerqué a averiguar. La niña estaba aburrida según me dijo, así que le pregunté si querría ayudarme a coordinar, siendo mi compañera, ella estaba entusiasta por ello así que me la llevé a ver todos los salones (Trabajar en colaboración con otras personas). A la vez que pasábamos por los salones, ella preguntaba What’s your name? Y le respondían, así practicaba un poco de inglés; o sino preguntaba por los colores que veía.

Terminando las rondas, nos sentamos a conversar. Aunque parezca extraño, no me quería decir su nombre así que le dije que la llamaría Minnie por el polo que llevaba puesto. Me contó que tenía dos hermanos, Kathy y Nando. Su hermano estaba en el salón de Carlitos así que lo fuimos a ver un momento; continuando con su familia, me comentaba que su mamá se llama Ilta, también que le gusta que su mamá cocine causa de pollo. Su fruta favorita es el plátano y el deporte que más disfruta es el fútbol. También tiene dos mascotas, su gato Timmi y su perro Machin. Toda esta información la conseguí por una dinámica que hicimos entre las dos, una especie de entrevista y ella al final me la hizo a mí; por cierto, a ambas nos gusta la causa (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades). Lo que no conseguía comprender era el por qué conmigo en ese momento era más suelta y no se ponía nerviosa ni se quejaba, ¿por qué prefería estar fuera de clase? Y es que seguro el estar en un grupo la incómoda.

Le dije que teníamos que volver para escuchar la clase, y que la acompañaría todo el tiempo; así que aceptó. Llegamos y nos sentamos alejadas, un poco. En uno de esos momentos se distrajo y la comencé a llamar diciéndole ¡Minnie!, fue entonces cuando la pequeña me dijo: Puedes decirme María, aunque Minnie me gusta mucho. Fue especial, porque sentí que entramos en la suficiente confianza como para que la niña que en un inicio ni quería hablar, me dijera su nombre.

En eso me percaté de un pequeñito, él estaba llorando con su mamá a fuera del salón así que con María fuimos a verlo. Su mamá me contó que era nuevo en el colegio, y él que tenía tres añitos. Ahí fue cuando recordé lo que Piero me había comentado, que habría niños nuevos en todo aspecto y que a ellos les debíamos demostrar lo divertido que podría ser asistir. Entonces, le dije a su mami que él podía venir con Mari y yo. Y así fue.

Justo cuando volvimos a entrar, Aarom estaba con Andrea dando un show de títeres y pues los dos chicos que estaban conmigo no querían estar ahí. Si los dejaba y los hacía ver la obra era probable que el bebe llore y María se quiera ir así que trate de llevármelos a una esquina del salón sin interrumpir y jugar algún juego. conseguí vasos descartables, y con un poco de ingenio les dije que podríamos jugar al armado de torres. Generalmente, la que derrumbaba la torre era yo y ellos quienes colocaban las puntas (Proponer y planificar actividades). Así nos pasamos un buen rato hasta que me tuve que ir; pues me venían a recoger.

Antes de irme les dije que la próxima así sea donde esté, trataría de ir a verlos. A María le dejé mi nombre que ella misma escribió en un post-it, y al pequeño los vasos para que juegue en su casa cuando quiera, me gustó mucho que María estuviera de acuerdo con eso. Aunque no parezca, esos pequeños momentos con ambos fueron los más especiales que he podido tener en Llanavilla hasta lo que va de todo lo vivido pues, pude adentrarme más a dos niños de la manera más sencilla posible.

Esa fue una clase en la que, como coordinadora no hice mucho, pues estuve con los dos niños a los que ya mencioné; sé que por alguna razón los conocí y pude compartir un momento con ellos. Espero haber movido si quiera un 1% del pensamiento anti-clases de María, o haber hecho que el pequeño encuentre lo divertido de ir a estudiar a pesar de ser pequeño y no entender mucho (Considerar las implicancias éticas de sus acciones); así que solo me queda la esperanza de volverlos a ver y seguir creciendo con ellos.