
Desde inicios de bimestre se nos encomendó la complicada
tarea de construir una de las columnas de la Ciudad de Dios hecha con tetra
packs; y que cuando esta sea expuesta en la noche CdD, el 05 de diciembre,
debía sostenerse por sí sola sin caerse. Debo admitir que cuando se nos
encomendó la tarea estaba algo confundida pues no tenía la menor idea de cómo
lograríamos algo por el estilo; sin embargo, ello supondría que sería todo un
reto para 5to E (Emprender nuevos
desafíos). Y fue así como dimos inicio a la construcción.
En primer lugar, no podíamos tener una columna de tetra packs sin tetra packs, entonces durante toda una semana y media tuvimos la misión de recolectar la mayor cantidad posible, y logramos el objetivo. Una vez conseguidos, procedimos a diseñar el plano. Una primera muestra fue la que cree con Paola, la presentamos y como siempre fue criticada, sobre como la pegaríamos y si se podría sostener; fue entonces como en medio de todo el barullo Edú se sentó y armó una nueva infraestructura, la cual recibió el visto bueno aunque aun así con ciertas dudas (Proponer y planificar actividades). Una vez que vimos que se podía lograr de manera estable, construyéndola sin emplear pegamento, procedimos a buscar con que unir los “ladrillos”. Fue todo un dilema, pues todos quisimos exponer nuestras ideas, o en sí un grupo contra Andrea y yo quienes habíamos tomado la iniciativa primero. Queríamos hacerlo con silicona y Daira con terokal; sucede que nos peleamos durante toda una tutoría con gritos y todo; y al final se planteó una solución completamente distinta.
Inesperadamente, Piero nos mencionó que si acabábamos la
torre para el Agustarte o sea el viernes pasado, se nos daría mayor puntuación;
lo cual aumentó la tensión porque debíamos hacerlo en menos tiempo. Cambiando
el tema, el material que se usó para unirlo finalmente fue cinta aislante, por
Andrea Niño; quien silenciosamente dio su parecer. La verdad es que fuimos
construyéndola poco a poco, aunque debo admitir que en la construcción no
participé mucho sino hasta el último momento, en el que forramos con un
plástico especial y le colocamos las fotos. Recuerdo que al final tuvimos que
trabajar bajo presión tan solo unos ocho del salón, pegando lo último y
haciendo crecer nuestra torre pues la competencia nos sacaba unos seis pisos de
altura (Trabajar en colaboración con
otras personas) . Además, el nombre que le habíamos puesto era Espiral:
formando la comunidad, pero tuvimos por cambiarlo ya que en el momento quien
escribió el título se equivocó y terminó siendo: Un espiral de comunidad.
A pesar de que después de exhibirla se cayó y Piero la tuvo
que levantar, ahora solo debemos perfeccionarla y hacer de esta una mejor
versión que refleje nuestro esfuerzo. Este proyecto logró unirnos más como
salón, pues nos tuvimos que comprometer una vez más con algo que necesitaba más
de una mano de obra. Todos colaboramos con nuestra columna y esperamos que
sirva para contribuir con la Ciudad de Dios.





