Ayer,
05 de abril, tuvimos como salón nuestra primera experiencia Ciudad de Dios en
acción; y, la verdad es que casi nada fue como me lo esperaba… ¡Fue mejor!
Sucedió que me retrasé al subir al bus; por lo que, estaba muy nerviosa. Yo era coordinadora, debía
organizarlos y tener todo listo; ya que, en ese momento, me dijeron que nosotros,
4to E, comenzaríamos (Trabajar en colaboración con otras personas). Primero, tuve que recolectar permisos; y, con eso me
percaté que tres de los chicos no subieron al bus. Me preocupé porque sus
grupos los necesitaban; así que, hice todo lo posible por ubicarlos. Finalmente, me
dijeron que los llevaba el papá de Fabrizio, uno de los que no subieron, así
que se bajo la tensión. Pasado eso, surgió un imprevisto, así
que me dispuse a plantearlo en el transcurso.
Ya que yo no pertenecía a ninguno de los grupos al igual que Daira, entonces, ¿qué iba a hacer yo? No me podía quedar mirándolos a todos. Entonces planteé mi estrategia. Tendría que estar en los dos salones de los más grandes: el de Elías y el de Adrián. Sí, eso haría. Pero la táctica fue distinta.
Ya que yo no pertenecía a ninguno de los grupos al igual que Daira, entonces, ¿qué iba a hacer yo? No me podía quedar mirándolos a todos. Entonces planteé mi estrategia. Tendría que estar en los dos salones de los más grandes: el de Elías y el de Adrián. Sí, eso haría. Pero la táctica fue distinta.
Llegamos
al colegio y nos recibieron con una bienvenida. Nos presentaron como sus nuevos
hermanos mayores, eso para mí fue una señal muy grande de responsabilidad para
con ellos. Fue ahí cuando mencionaron que primero llevarían clases de inglés. Sinceramente, no podría explicar cómo me sentía. No sabía a dónde ir al inicio así
que me fui primero con Elías. Él primero hizo una ronda y quiso comenzar con
las presentaciones, pero recordé que también debía ver cómo iba Adrián así que
no pude presentarme. Llegué con Adrián y Valeria, quienes estaban iniciando muy bien; particularmente me gustó que les explicaran por qué estábamos ahí, que no era por
casualidad.
Terminé con ellos y decidí dirigirme al salón de Elías. Entré, y todos ya estaban ahí sentaditos.
Entonces me fui a la parte del fondo y un niño me preguntó quién era y qué
hacía ahí y yo le dije que no iba a enseñar exactamente. Entonces, me dijo que
igual debería presentarme y ponerme mi nombre en el pecho, y eso hice. Me mantuve atrás, como bien
me había dicho Piero que hiciera, mi misión era mantener a los grupos tranquilos y sin
estrés.Elías comenzó con la primera dinámica, la de presentación y escribió en la pizarra: “My name is______ and I’m __ years old”. Les hizo decir eso a todos pero nadie entendió que era… Entonces le dije que debía decirles a qué se refería, y así lo hizo. Pasó que ellos entendieron pero lo de la edad los confundía; además que no todos sabían números: A raíz de eso, y al notar que algunos niños se incomodaban al no entender del todo, le dije a Elías para cambiar la estrategia y el aceptó a poner solo el nombre (Considerar las implicancias éticas de sus acciones). Cuando vi que todo estaba bajo control fui al salón donde estaba Vale, Paloma y Adrián, ellos iban muy bien así que no me quedé mucho tiempo.
Volví con Elías y me percaté que todos estaban adelante y
les dije: deben repartirse por todo el salón y lo hicieron. Es ahí, cuando en
medio de las encuestas, me percaté de Carlos. Le dije a Elías que uno de sus
chicos estaba cabizbajo y triste, pero él me dijo que me encargue yo porque él
no sabía que hacer. Me acerqué y le pregunté por su nombre. Me
respondió Carlos pero preferí decirle Carlitos, para entrar en confianza.
Me dijo que sus amigos lo fastidiaban llamándolo llorón y yo en ese momento recordé
cuando fastidio a mi hermano, no como llorón, pero parecido. Le dije que él
debía demostrarles que no lo es poniéndose mejor, no tenía por qué estar
triste, porque hay muchas personas que lo quieren ver feliz, como yo; le di una
de mis paletas (las que usaba para ir midiéndoles el tiempo a cada salón). Le
dije que él me ayudaría viendo por la ventana mis paletas cada vez que pase.
Me sentí bien al poder animarlo (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades).
Seguí
así mucho tiempo pero luego noté que el grupo de inicial estaba sin Daira, y
cuando entré, todos estaban súper dispersos. Entonces le pregunté a Nicolle que si
podía ayudar y ahí mismo cree una dinámica nueva para que todos nos presten
atención. Comencé a lanzar pelotas de distintos colores (los cuales habían
aprendido en inglés). Todos comenzaron a buscarlas y todo. Me emocioné, mi
dinámica había resultado (Adquir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento). Es ahí cuando le dije a Nicolle que siguiera ella y
fui con Valeria. En verdad, los vi tan tranquilos que no duré mucho allí. En
seguida fui con Elías, y me puse media mal al ver a Carlitos cabizbajo de
nuevo. Recordé lo de las paletas y me percaté que faltaba muy poco, era el
momento. Comencé a pasarle la voz y él lo notó, comenzó a mejorar y hasta
sonrió, eso me conmovió. Le dije que debía ayudarme y que debía estar feliz. Es
ahí cuando entré y le conté lo de mi hermano y él me dijo que estaría bien; en
mi interior aprendí a no fastidiar tanto a mi hermano. Salí del salón y volví a ver a los peques de inicial.

Ellos
ya habían terminado pero no podían irse hasta que sus mamás volvieran por ellos. Seríamos
niñeros un momento, dejando un poco el inglés de lado. Nicole les dio globos a
todos, de los colores que habían aprendido, mientras Fabrizio le ponía nombre a
cada uno. Todos se dispersaron de nuevo. No obstante, ahora era más fácil porque no había
que seguir una clase, o eso creí. En una de esas, unas niñas se pelearon por un
globo, una se quedó con este y la otra comenzó a llorar. Angélica estaba mal y
yo traté de ayudarla. Les dije a mis compañeros que me
ayudaran con uno para ella y aceptaron. Se tranquilizó y regresó con Nicolle.
En eso noté que había dos peques con Aarom, y por jugar, grité con Nicolle, ¡todos
abracen a Aarom!; increíblemente, lo hicieron. Me divertí en ese momento, es
ahí cuando saco mi cámara y les tomé foto. 
Angélica la vio y le dije que si quería
me podía ayudar con la foto y me dijo que ella quería tomarme una a mí. Yo
acepté con gusto. La foto salió algo borrosa pero luego le mencioné que también
nos podíamos tomar mirándonos y cuando lo vio me dijo ¡un espejo! Y yo, hay que
sonreír y tomamos una. Luego hice una mueca y me imitó, fue muy divertido,
parece que no suele tomarse fotos pero no importó, en ese momento, ella era la fotógrafa
profesional.
Después de las fotos noté que había una niña en la ventana. Así
que me acerqué a ella. Ángela era tímida, me contó que ella no estudiaba en ese
colegio pero estaba ahí por un hermanito. La invité a pasar y conversamos un
rato, fue especial.
Salí
del salón y me encontré con Carlitos, el en vez de estar en su salón estaba
afuera. Entonces grité para que me escuchara ¡Carlitos! Elías y Gonzalo que
estaban a su lado me dijeron que me callara y me fuera, pero no hice caso; él
estaba mal y quería ayudarlo como antes. Llegue y lo cargué, conseguí animarlo
con voz de bebé, que a él le divertía. Entonces en medio de eso, Gonzalo le
dijo que le invitaría un helado, el aceptó feliz y fue con ellos. Sentí algo
raro, pero recordé que lo importante era hacerle bien.
Dejando
a Carlitos, fui con los chicos de mi salón, todos compartían experiencias y me
dio mucho gusto poder apoyar. Rodrigo mencionó que pudo llegar a Carlitos,
recordé que le había dicho que vaya a conocerlos más y lo logró. Luego Valeria
habló de Luigui, recuerdo que él llegó tarde así que fui por una silla para él; ella también consiguió el vínculo. Y así pasó con distintos casos; y, a pesar de no ser
mencionada, me sentí alagada, ya que logré ayudarlos detrás del telón (Emprender nuevos desafíos).Volví al salón de inicial y me percaté que un niño había regresado; es decir, ya se había ido con su mamá, yo misma me despedí de él, aunque al parecer volvió ya que ahí estaba. Todos lo trataban de llevar con su mami y nada. Entonces le pregunté que por qué había vuelto y me dijo que le había gustado. Fue ahí cuando lo levanté y le dije: Valentín, tienes nombre de valiente, así de súper héroe ¿sabes? Hoy serás superman (recordé que cuando se había ido por primera vez su mami me había dicho que él amaba a los súper héroes) Le pedí a Aarom que lo cargue como si volara. El se reía sin parar. Después de eso, logre convencerlo para que su mamá no se enojara.
Era
hora de irnos pero fuera de las fotos en acción quise tomarme una con Carlitos,
le dije algo: No importa que los chicos te molesten, debes estar bien, el
objetivo no está en demostrarles nada, sino en que estés bien. Eso era lo más importante,
y que podía contar conmigo la próxima vez que nos veamos. Me prometió “por la garrita”
que llevaría la paleta la próxima clase.
Ya
me estaba yendo al bus cuando volví a ver a Ángela, la niña que no estaba en el
colegio, me acerqué y recordé que me vio tomándome una foto antes con Angélica
y le pregunté si no podíamos tomar una. Aceptó y fue muy lindo. Le pregunté que
si la próxima vez nos podría dar consejos con los de inicial, por su hermano, y
aceptó.
Todo
esto fue muy hermoso, lo viví de verdad. Pero mucho antes de ir, había ido a la capilla del colegio después de la catequesis de confirmación. Le pedí al señor que me
ayudara, para ese entonces no sabía quá haría ahí. Le pedí por todos: los
niños, profesores, por las clases, para que todo salga bien. Todo estaba hecho,
me había esforzado como si todo dependiera de mi, pero finalmente le pedí como
si todo dependiera de él. 





