domingo, 24 de agosto de 2014

Bitácora Nº 09 - De los errores se aprende

Para este bimestre nuestro proyecto ya no era solo de cuarto E, sino que lo compartiríamos con cuarto D, y enseñaríamos en los salones de Llanavilla. Al principio no quería comprenderlo pero me he propuesto aceptar lo que se viene de la mejor manera. Es por eso que nos reunimos en el corredor de ambos salones para coordinar los nuevos planes con los niños en Llanavilla y explicarles en qué estábamos.


Este sábado estaba con muchas ansias de ver a los niños ya que no los veo desde hace más de dos meses. Les he llegado a agarrar un cariño especial; en especial a un pequeño quien me hace recordar a mi hermano cuando era de su edad. Entonces un día antes me puse a pasar en una hoja todo lo que íbamos a hacer en la clase, le agregue algunas dinámicas para que aprendieran el tema de I like/don't like (Proponer y planificar actividades).

Ese sábado llevé la magic box, algunas imágenes para usarlas de flashcards y varias cosas mas. Entonces, antes de ir a Llanavilla fui a almorzar cerca al colegio. Y paso algo que no me esperé la verdad, llegue cuando el bus ya había salido. La verdad es que quede atónita con ver que el estacionamiento estaba vació.


Solo atiné a llamar a miembros de mi grupo y preguntarles hace cuanto habían salido. Por más que eso había sido unos diez minutos antes, no sabía qué hacer. En ese momento solo pensé en los niños. Me habían dicho que daría gran parte de la clase, y mis compañeros no sabían que hacer en esa parte. Me logré comunicar con Camila, quien daría su primera clase de ingles en Llanavilla, así que le envié a su celular la foto del papel que había escrito el día anterior. Y luego llame al celular de Paloma y le explique la idea de la clase que darían. Me entendió, eso fue lo bueno.

Sinceramente estaba muy triste por no poder estar ahí enseñando porque quería verlos y ver sus sonrisas de emoción; aunque, lo más importante era que tengan la clase (Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades).

Gracias a esto, me comprometí a ser mas puntual, a que un compromiso es un compromiso. Sé que fue mi culpa porque la hora de salida era 12.30 y llegue 12.45; por último debí haberme comunicado con Camila antes. De los errores se aprende, y por algo pasan las cosas. Considero que debí ser responsable tanto con mis compañeros como con mis alumnos (Adquirir una mayor conciencia de sus propias cualidades y áreas de crecimiento).

Lo que sentí el sábado va a estar en mí siempre que me toque enseñar, para que no me vuelva a pasar.