El sábado 23 de mayo de este año, se llevó a cabo la Inauguración de las
Olimpiadas 2015, la cual inició a las 12 del día. Para ello, existe una
tradición que involucra a la promoción del colegio, quienes deben correr una
maratón de 7 kilómetros desde el centro de Lima hasta la misma pista atlética
situada alrededor del campo de fútbol, donde hacen su ingreso, inaugurando la
fiesta deportiva agustina. De esa promoción, algunos alumnos quienes han representado al colegio en el
ámbito deportivo de forma destacada, son los encargados de ir al frente e
ingresar primeros con la antorcha, la cual es encendida, al final, por los más
destacados entre ellos. No obstante, este año hubo un cambio de planes en
cuanto al punto de partido ya que se pensó que sería mejor partir desde el
pentagonito, una zona dedicada a la recreación ubicada en el distrito de San
Borja.
Semanas previas a la carrera, durante las clases de cultura física, se
nos entrenó para que, cuando llegara el día, estuviéramos aptos para correr una
maratón que sería casi de 10 kilómetros; es decir, tres kilómetros más de lo
usual. Respecto al entrenamiento, nos dedicamos a lo que es la resistencia al
correr; puesto que, se nos generó una conciencia de que lo más importante era
terminar juntos, y no quién llega primero.
En adición a lo anterior, una semana antes de que llegara el gran día,
me llamó el profesor Tong, coordinador del área de deportes, y verdaderamente
no consideré la posibilidad de que me llamara para lo que fue. Sucede que nos
había elegido a unos compañeros y a mí para formar parte del grupo que correría
la maratón en la parte de adelante, como ya bien mencioné es tradición.
Sinceramente, me emocionó muchísimo porque ese honor no lo tiene cualquiera; él
me dijo que había sido seleccionada por mi participación en competencias inter
escolares y nacionales, representando al colegio, haciendo gimnasia artística.
Debo admitir que también me entraron nervios ya que era una responsabilidad
tremenda, pero que quería afrontar y superar como meta propia [Adquirir una mayor conciencia de sus propias
cualidades y áreas de crecimiento].
Pasaron los días y llegó el día de la inauguración;
para esto, nos encontramos toda la promoción en el punto situado a las 8am para
poder recibir las palabras de nuestro director, Fr. Elías Neira, y la par tomarnos
las fotos con la antorcha prendida, antes de partir. Recuerdo que una de las
frases que me han quedado hasta ahora de lo que habló el fray ese día fue que
la vida se relaciona con la carrera ya que a pesar de los obstáculos que pudiéramos
atravesar, el éxito se centraba en terminar la travesía juntos, en comunidad [Trabajar en colaboración con otras personas].
Salimos rumbo al colegio a las 9am, con los nervios
de punta, más aún si pertenecías, así como yo, al grupo de los que no solemos
correr tanto [Emprender nuevos
desafíos]. Inicié con el
grupo de adelante junto a algunas compañeras ya que si me cansaba me vería
obligada a seguir, por mí misma. Pasó un tiempo en lo que rodeábamos el
pentagonito cuando de repente una de mis amigas se comenzó a sentir mal; ella
tiene un problema en la espalda del cual yo sabía, y le había pedido a su
doctor poder participar de la maratón. Pude verla fastidiada porque de verdad
ella estaba muy motivada; ante ello, decidí ir a su paso y finalmente subir al
bus por un tiempo hasta que ella se sintiera mejor. Se podría decir que en ese
momento preferí apoyar a mi amiga en lugar de seguir; hacer una pausa con
sentido, para poder continuar juntas más adelante.
Fue así como llegamos a la primera parada, cuando María ya estaba
mejor, por lo que decidimos seguir corriendo a partir de ese punto. Nos
hidratamos antes de empezar nuevamente y pues solo nos quedó continuar.
Corrí junto con ella por un tiempo y de ahí comencé a correr junto a
Renzo, quien me comenzó a alentar porque de verdad quería volver a subir al
bus. Pasamos por varias calles y en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos muy
cerca al colegio. Recordé que el profesor Tong nos había sugerido subir al bus
para así no llegar tan cansados, y de veras que estaba exhausta. Ya cuando
estábamos a unas cuadras le dije a Renzo que se adelantara porque él, así como
yo, estaba en el grupo de los que, se supone, debíamos estar al frente para ese
punto. Me comencé a angustiar ya que creí que no llegaría a tiempo para unirme
a los demás; y sin darme cuenta, pisé en suelo mojado y resbalé. Me sentí
devastada, ya que encima del cansancio estaba la sensación de que no lograría
mi meta; incluso algunos padres comenzaron a preocuparse por mí porque comencé
a derramar algunas lágrimas.
No transcurrió mucho tiempo cuando estaba en el
suelo, pero pasó que me dije a mí misma que no me podía dar por vencida aún más
si estaba a pocos pasos de llegar [Mostrar
perseverancia y compromiso personal en sus actividades]. Me paré y corrí con todas mis
fuerzas; grata fue la sorpresa de que estaban esperándome, eso significó mucho
para mí. Sucede que ese pequeño grupo solo había practicado el ingreso dos
veces; aunque, no sé exactamente qué sucedió entre nosotros que me pareció
extrañísimo oír decir a Paolo “no podíamos partir sin ti, eres parte del
grupo”.
El profesor a cargo me dio unos segundos para respirar porque de verdad
había corrido rápido para llegar. Fue entonces cuando pusieron la música, la
cual representaba el ingreso de la promoción. Todo ocurrió tan
rápido; primero, Renzo se encargó de entrar con la antorcha hasta un tramo, de ahí me la pasó y era mi turno. De admitir que en ese momento, a pesar de que estaba corriendo, estaba sumamente nerviosa ya que, más allá de que me faltaba el aire, las personas tenían puesta la mirada en mí en ese momento. Fue una sensación indescriptible.
rápido; primero, Renzo se encargó de entrar con la antorcha hasta un tramo, de ahí me la pasó y era mi turno. De admitir que en ese momento, a pesar de que estaba corriendo, estaba sumamente nerviosa ya que, más allá de que me faltaba el aire, las personas tenían puesta la mirada en mí en ese momento. Fue una sensación indescriptible.
Corrimos las dos vueltas respectivas alrededor de la pista atlética y
tocó que encendieran la antorcha tres chicos de la promoción, junto con dos ex
alumnos destacados en el deporte actualmente. Justo cuando el pebetero fue
encendido, me di cuenta de que había corrido una maratón, algo que jamás había
hecho [Desarrollar nuevas
habilidades].
Puedo concluir que esta experiencia me permitió lograr una meta
personal como la que fue terminar la carrera. Pude compartir con mis compañeros
a lo largo de recorrido y sobre todo, poner en práctica el concepto de que uno
no debe rendirse jamás.
Evidencias:
Evidencias:
En esta foto, me encuentro cargando la antorcha tras hacer el ingreso al colegio, finalizada la maratón.
En esta foto se puede apreciar nuestra entrada como promoción 2015.
Esta foto fue tomada luego de que nos cambiamos con el polo de la promoción, junto con dos amigas: Daira y Andrea


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