domingo, 13 de septiembre de 2015

Bitácora Nº 19 - Este no es un adiós, es un hasta luego

El sábado 5 del presente mes tuve lo que sería mi última actividad CAS en el Colegio Santa Rosa de Llanavilla. Debo admitir que fue algo triste el no poder tener mi última experiencia junto a mi salón, con el que fui estos dos años; por el contrario, fui con la sección D, quienes me permitieron acompañarlos debido a que se me era imposible ir en la fecha que me tocaba. Cabría destacar que la experiencia de por sí fue distinta pues tuve que trabajar con un grupo que no conocía por completo; sin embargo, a lo largo de la bitácora expondré algunos puntos con los que me quedo de la sesión, y del proyecto.

¿Hasta qué punto es posible integrarse a un nuevo grupo mediante el compartir de actividades?

Llegué al colegio a las 8am, temprano, justo cuando el bus ya estaba por salir; me sorprendí puesto que generalmente se tiene tolerancia con los que llegan tarde, sin embargo, varios de mis compañeros se quedaron. Salimos del colegio rumbo a Llanavilla, y en el trayecto comencé a preguntar qué materiales estaban llevando pues pude divisar una caja con varios objetos. Sucede que gracias a que me compartieron el esquema, yo sabía qué actividades se planeaban realizar, pero no a profundidad. Fue entonces cuando Rocío me explicó que su proyecto era hacer actividades lúdicas, que involucren actividad física, pero que debían hacer que los niños refuercen el trabajar en equipo. Fue un tanto irónico puesto que yo, en ese momento, también debía adecuarme al nuevo grupo.
Además me comentó que tenían pensado llevar sorpresas para los ganadores por lo que me dispuse a ayudar a armar las bolsas de sorpresa, las cuales contendrían dulces y chocolates. Conforme me fue contando y fui armando los regalos, sentí como si me fuera integrando y eso se vio reflejado en lo que fue la actividad.

¿Podemos afirmar que la no actualización del material educativo de una institución impide la mejora del nivel educativo del mismo?

Cuando llegamos a Llanavilla, bajamos del bus y nos dimos con la sorpresa de que no había niños. Eran las 9am y aún no habían llegado todos. Eso me preocupó de sobre manera pues nunca me había pasado eso; Liani mencionó que no era la primera vez, y que debíamos esperar. En medio de eso, Piero logró divisar que el colegio había recibido nuevos libros por parte del estado. Me acerqué, y pude encontrar también los libros usados de años pasados; una niña me dijo que esos libros estaban allí para que se los lleve quien quiera. Pude encontrar entre los libros disponibles desde matemática hasta religión, todos de primaria; en la contratapa la mayoría tenía el rostro del ex presidente Alan García, quien les deseaba a los lectores que pudieran aprovecharlos pues el aprendizaje es lo que “permitiría el éxito en la vida”. A raíz de ello pude inferir que los libros fueron otorgados entre el 2006 y el 2011, y que además, no habían sido renovados desde entonces. En mi opinión, hay muchas formas de lograr el éxito en la vida; si bien la variable del aprendizaje es importante, hay muchas otras que también deben ser consideradas. Cabría resaltar que a su vez pude encontrar libros que tenían como subtemas a las formas de conocimiento como la percepción y la memoria; ello me sorprendió puesto que probablemente ellos no lo sepan, pero estaban impartiendo Teoría del conocimiento.


¿Hasta qué punto un ensayo realizado por una profesora repercute en la forma de ver el mundo del alumno?

Mientras seguía viéndolos pude notar también que habían hojas sueltas, y entre ellos, ensayos hechos por las profesoras, lo cual infiero por la letra que es empleada. Uno de ellos se titulaba “¿Somos pobres porque somos ricos?”; con solo leer el título quedé extrañada, pues no creía que las maestras se cuestionaran acerca de un tema que involucraba claramente condiciones sociales. Pude concluir tras ojearlo velozmente que probablemente a los chicos mayores les dicten estos temas, en los que se cuestionen a qué se debe esta diferencia tan grande en la sociedad. Me impactó también que el autor se refiera al Perú como “un país sin rumbo”, pues esa afirmación depende de quien la dice y bajo qué conceptos concluye eso. Cabe mencionar que se habla también de la globalización.
Luego de hacer una especie de lluvia de ideas en mi cabeza me quedé con la pregunta: ¿y yo que diría frente a un tema como este? En especial a niños de 6to de primaria. Sentí impotencia al no poder ir y decirles que todo es posible con esfuerzo y dedicación, que los sueños son alcanzables en la medida que uno trabaje duro por ellos, independientemente de dónde vengas; ya que, a todos les cuesta llegar a donde están hoy por hoy, y que dependía de ellos marcar su propia diferencia.

¿De qué manera se puede inculcar el trabajo en equipo mediante juegos de competencia?

Conforme iban llegando los niños, decidimos que era hora de ir conformando los grupos para dar inicio a las actividades programadas. Quisiera mencionar que fue lindo poder ver a Juan Carlos entre el grupo de asistentes.
Luego se dio inicio a la formación de equipos, momento en el que me fueron asignados tres niños. Tenían distintas edades y ante ello me propuse que logren cooperar con el equipo “amarillo”, a pesar de ello. Jugamos juegos de competencia: el primero consistía en ir y venir con un limón cargado por una cuchara en la boca, el segundo, el armado de una tubería que permita pasar cañitas con ayuda de una manguera, y el tercero, jalar la soga. Me quedo con el último porque, más allá de que se dio entre chicos y chicas, me dije a mí misma: probablemente sea el último juego con Llanavilla. Recuerdo que las chicas ganamos las tres rondas, porque éramos más, aunque no hay que desmerecer el triunfo.
Acabó todo y las niñas fueron premiadas con las sorpresas que preparamos en el bus, y los niños recibieron jugos en caja por parte del otro salón. Puedo reafirmar que las dinámicas de este tipo, verdaderamente, ayudan a los niños a trabajar en equipo.


Si me preguntan qué significó Llanavilla para mí podría decir tres cosas. La primera, que fue una oportunidad en la que pude desenvolverme como una profesora; si bien es cierto no tuve ningún título bajo el brazo, eso no fue impedimento para explotar al máximo mi creatividad en cada sesión, de forma que enseñaba inglés e inculcaba valores, con ayuda de mis compañeros, de forma dinámica.
En segundo lugar, cada clase era significante al tratarse de niños, requeriría de mi esfuerzo y voluntad para hacer las cosas; no pude esperar a que las cosas se arreglen cuando tuve problemas de liderazgo, o con la comunidad, o con los mismos niños, debía afrontar y tomar acción de la mejor forma posible, y eso me hizo crecer como persona.
Y tercero, el hecho de verme involucrada en una mejora de la educación de mi país, me ayudó a encontrarle un fin más trascendente que solo ir, jugar, darles algo y regresar; comprendí que el servicio no es asistencialismo, sino que al verse desde una perspectiva agustina, el servicio pide a gritos responsabilidad con el proyecto, y eso se vio evidenciado en más de una ocasión, en las que finalmente yo aprendía más de ellos que ellos de mí.
Espero tener una oportunidad más para pisar el colegio Santa Rosa de Llanavilla en un futuro no muy lejano, y llegar no solo de pasada a saludar, sino con planificaciones de sueños grandes que, estoy segura, a mi salón y a mí nos gustaría realizar. Porque es verdad que el cambio no se logra en dos años, sino con la constancia.
Solo puedo agradecer por la oportunidad tanto al proyecto Ciudad de Dios, como a CAS, por permitirme todo esto.

Experiencias:
Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades: Con mi equipo al momento de llevar a cabo el trabajo en equipo durante las competencias.
Trabajar en colaboración con otras personas: Desde el inicio hasta el final con un salón que no era el mío.
Considerar las implicancias éticas de sus acciones: Cuando ojeé el ensayo trate de imaginarme cómo respondería yo ante ello, siendo coherente con mi forma de pensar y mis creencias.

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