El sábado 5 del presente mes tuve lo que sería mi última actividad CAS
en el Colegio Santa Rosa de Llanavilla. Debo admitir que fue algo triste el no
poder tener mi última experiencia junto a mi salón, con el que fui estos dos
años; por el contrario, fui con la sección D, quienes me permitieron
acompañarlos debido a que se me era imposible ir en la fecha que me tocaba.
Cabría destacar que la experiencia de por sí fue distinta pues tuve que
trabajar con un grupo que no conocía por comp leto; sin embargo, a lo largo de
la bitácora expondré algunos puntos con los que me quedo de la sesión, y del
proyecto.
¿Hasta qué punto es posible
integrarse a un nuevo grupo mediante el compartir de actividades?
Llegué al colegio a las 8am, temprano, justo cuando el bus ya estaba
por salir; me sorprendí puesto que generalmente se tiene tolerancia con los que
llegan tarde, sin embargo, varios de mis compañeros se quedaron. Salimos del
colegio rumbo a Llanavilla, y en el trayecto comencé a preguntar qué materiales
estaban llevando pues pude divisar una caja con varios objetos. Sucede que gracias
a que me compartieron el esquema, yo sabía qué actividades se planeaban realizar,
pero no a profundidad. Fue entonces cuando Rocío me explicó que su proyecto era
hacer actividades lúdicas, que involucren actividad física, pero que debían
hacer que los niños refuercen el trabajar en equipo. Fue un tanto irónico
puesto que yo, en ese momento, también debía adecuarme al nuevo grupo.
Además me comentó que tenían pensado llevar sorpresas para los
ganadores por lo que me dispuse a ayudar a armar las bolsas de sorpresa, las
cuales contendrían dulces y chocolates. Conforme me fue contando y fui armando
los regalos, sentí como si me fuera integrando y eso se vio reflejado en lo que
fue la actividad.
¿Podemos afirmar que la no actualización del material educativo de
una institución impide la mejora del nivel educativo del mismo?
Cuando llegamos a Llanavilla, bajamos del bus y nos dimos con la
sorpresa de que no había niños. Eran las 9am y aún no habían llegado todos. Eso
me preocupó de sobre manera pues nunca me había pasado eso; Liani mencionó que
no era la primera vez, y que debíamos esperar. En medio de eso, Piero logró
divisar que el colegio había recibido nuevos libros por parte del estado. Me
acerqué, y pude encontrar también los libros usados de años pasados; una niña
me dijo que esos libros estaban allí para que se los lleve quien quiera. Pude
encontrar entre los libros disponibles desde matemática hasta religión, todos
de primaria; en la contratapa la mayoría tenía el rostro del ex presidente Alan
García, quien les deseaba a los lectores que pudieran aprovecharlos pues el
aprendizaje es lo que “permitiría el éxito en la vida”. A raíz de ello pude
inferir que los libros fueron otorgados entre el 2006 y el 2011, y que además,
no habían sido renovados desde entonces. En mi opinión, hay muchas formas de
lograr el éxito en la vida; si bien la variable del aprendizaje es importante,
hay muchas otras que también deben ser consideradas. Cabría resaltar que a su
vez pude encontrar libros que tenían como subtemas a las formas de conocimiento
como la percepción y la memoria; ello me sorprendió puesto que probablemente ellos
no lo sepan, pero estaban impartiendo Teoría del conocimiento.
¿Hasta qué punto un ensayo realizado por una profesora repercute en
la forma de ver el mundo del alumno?
Mientras seguía viéndolos pude notar también que habían hojas sueltas,
y entre ellos, ensayos hechos por las profesoras, lo cual infiero por la letra
que es empleada. Uno de ellos se titulaba “¿Somos pobres porque somos ricos?”;
con solo leer el título quedé extrañada, pues no creía que las maestras se cuestionaran
acerca de un tema que involucraba claramente condiciones sociales. Pude
concluir tras ojearlo velozmente que probablemente a los chicos mayores les dicten
estos temas, en los que se cuestionen a qué se debe esta diferencia tan grande
en la sociedad. Me impactó también que el autor se refiera al Perú como “un
país sin rumbo”, pues esa afirmación depende de quien la dice y bajo qué
conceptos concluye eso. Cabe mencionar que se habla también de la
globalización.
Luego de hacer una especie de lluvia de ideas en mi cabeza me quedé
con la pregunta: ¿y yo que diría frente a un tema como este? En especial a
niños de 6to de primaria. Sentí impotencia al no poder ir y decirles que todo
es posible con esfuerzo y dedicación, que los sueños son alcanzables en la
medida que uno trabaje duro por ellos, independientemente de dónde vengas; ya
que, a todos les cuesta llegar a donde están hoy por hoy, y que dependía de
ellos marcar su propia diferencia.
¿De qué manera se puede
inculcar el trabajo en equipo mediante juegos de competencia?
Conforme iban llegando los niños, decidimos que era hora de ir
conformando los grupos para dar inicio a las actividades programadas. Quisiera
mencionar que fue lindo poder ver a Juan Carlos entre el grupo de asistentes.
Luego se dio inicio a la formación de equipos, momento en el que me
fueron asignados tres niños. Tenían distintas edades y ante ello me propuse que
logren cooperar con el equipo “amarillo”, a pesar de ello. Jugamos juegos de
competencia: el primero consistía en ir y venir con un limón cargado por una
cuchara en la boca, el segundo, el armado de una tubería que permita pasar
cañitas con ayuda de una manguera, y el tercero, jalar la soga. Me quedo con el
último porque, más allá de que se dio entre chicos y chicas, me dije a mí
misma: probablemente sea el último juego con Llanavilla. Recuerdo que las
chicas ganamos las tres rondas, porque éramos más, aunque no hay que desmerecer
el triunfo.
Acabó todo y las niñas fueron premiadas con las sorpresas que
preparamos en el bus, y los niños recibieron jugos en caja por parte del otro
salón. Puedo reafirmar que las dinámicas de este tipo, verdaderamente, ayudan a
los niños a trabajar en equipo.
Si me preguntan qué significó Llanavilla para mí podría decir tres
cosas. La primera, que fue una oportunidad en la que pude desenvolverme como
una profesora; si bien es cierto no tuve ningún título bajo el brazo, eso no
fue impedimento para explotar al máximo mi creatividad en cada sesión, de forma
que enseñaba inglés e inculcaba valores, con ayuda de mis compañeros, de forma dinámica.
En segundo lugar, cada clase era significante al tratarse de niños, requeriría
de mi esfuerzo y voluntad para hacer las cosas; no pude esperar a que las cosas
se arreglen cuando tuve problemas de liderazgo, o con la comunidad, o con los
mismos niños, debía afrontar y tomar acción de la mejor forma posible, y eso me
hizo crecer como persona.
Y tercero, el hecho de verme involucrada en una
mejora de la educación de mi país, me ayudó a encontrarle un fin más
trascendente que solo ir, jugar, darles algo y regresar; comprendí que el
servicio no es asistencialismo, sino que al verse desde una perspectiva
agustina, el servicio pide a gritos responsabilidad con el proyecto, y eso se
vio evidenciado en más de una ocasión, en las que finalmente yo aprendía más de
ellos que ellos de mí.
Espero tener una oportunidad más para pisar el colegio Santa Rosa de
Llanavilla en un futuro no muy lejano, y llegar no solo de pasada a saludar,
sino con planificaciones de sueños grandes que, estoy segura, a mi salón y a mí
nos gustaría realizar. Porque es verdad que el cambio no se logra en dos años,
sino con la constancia.
Solo puedo
agradecer por la oportunidad tanto al proyecto Ciudad de Dios, como a CAS, por permitirme
todo esto.
Experiencias:
- Mostrar perseverancia y compromiso personal en sus actividades: Con mi equipo al momento de llevar a cabo el trabajo en equipo
durante las competencias.
- Trabajar en colaboración con otras personas: Desde el inicio hasta el final con un salón que no era el mío.
- Considerar las implicancias éticas de sus acciones: Cuando ojeé el ensayo trate de imaginarme cómo
respondería yo ante ello, siendo coherente con mi forma de pensar y mis
creencias.



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